Entre colegas

SOBRE LA ESTÉTICA DE LA SOLEDAD, ALBERTO HERNÁNDEZ

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I

En el prefacio de La estética del pesimismo de Schopenhauer, José Francisco Ivars dice que cualquier referencia al pesimismo, “núcleo de la especulación” del artista filósofo, como dieron en llamar a quien nos atiende en la puerta, “debe matizarse mediante la puesta en historia de las contradicciones que genera la absolutización del individuo”.

Esta consideración que va más allá de la existencia humana, confirma la premisa de Schopenhauer según la cual el hombre debe despegarse de su prójimo en el sentido de renunciar a toda transformación social. “El hombre debe renunciar a toda actuación social”, escribe Ivars.

Si nos miramos en esta “moral del aislamiento”, descubrimos algo que podría someter a castigo a quienes tienen en la sociedad un motor de transformaciones. Visto de esta manera, la “exaltación de la autarquía del individuo” puede ser comparada con la autarquía prometida por la ideología materialista, en tanto que la sociedad está constituida por sujetos que manifiestan una individualidad propia: el ser se domina a sí mismo y proyecta ese dominio sobre el otro.

II

Añadido al destino que lo impulsa, ese hombre, Ecce homo, se desdibuja como colectivo y empuja la soledad como propósito. Idealismo subjetivo, concierne a un determinismo mítico, como lo afirma Adorno. Así, desde esta perspectiva, la “evasión” de Schopenhauer lo ubica en este estadio idealista que a su vez lo coloca en “otra realidad dependiente de la conciencia”. Para estos momentos en los que el mundo está lleno de objetos, de tecnologías, de la intención del pensamiento único (del lado que confiere el poder) es preciso desentrañar el intento de ser uno y múltiple. El hombre es quien por ser otro: la alteridad y la otredad despejan la tesis del individualismo en la medida en que sepamos ser individuales, individuos.

El hombre es la síntesis de su pensamiento o una carrera hacia la demencia colectiva. Valerse de este empeño nos conduce a sabernos parte de la evasión global. Morimos solos, pero alguien que nos ve sabe que también será parte de la muerte. En este espacio se confunden las ideas: somos uno, pero también somos todos. A la hora del té, de asumir posiciones, cada quien es responsable de sus actos. En esta categoría no vale pujo ni lágrima.

Estructura de sensaciones, nos paseamos por el cosmos. Somos hormigas, representaciones, simulacros, sentencias, oscuridad, cotidianos, naturales o imágenes de lo que proyectamos.

Pero no estamos solos cuando decidimos no estarlo. Somos forma, morfología, trasunto, detritus, nada, voces, silencios.

La belleza se aísla, decanta la soledad. No hay belleza en lo colectivo, en todo caso, una argamasa de estéticas que promueven el ruido, la voluntad de representaciones huidizas. Entonces aparece el miedo, la única estética posible en una realidad de voces que inundan el espacio para desaparecer.

El hombre absoluto, en medio de un colectivo de hombres absolutos, existe en la voz de quien programa el discurso único, absoluto.

Gabriel AvilésSOBRE LA ESTÉTICA DE LA SOLEDAD, ALBERTO HERNÁNDEZ
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LEYENDO AL DESNUDO*, MARIEL TURRENT

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Hace tiempo leí algo, no recuerdo dónde ni exactamente qué, pero dejó en mí gran satisfacción y la idea de que, sin importar cuánto recuerde de mis lecturas, no seré la misma antes y después de leer cada libro. Adopté esa idea de inmediato, pues me implica un esfuerzo enorme recordar los títulos, los nombres de los autores, las frases que subrayo, la misma trama y sus detalles. Sin embargo, me he dado cuenta de que, algo de todo aquello —no recuerdo qué es— queda dentro de mí, se me impregna. Me parece que cada vez que abro un libro, su aroma surge y voy respirándolo; las letras impresas en las páginas van permeando a través de mis dedos y, cuando empiezo la lectura, voy saboreando palabra por palabra, asimilándola, deconstruyéndola.

Eso mismo me sucedió hace un par de días, cuando en el sudoeste del librero, encontré un pequeño libro desconocido donde no había nadie, penetré sus blancas páginas completamente y dejé afuera mi cuerpo para que mi alma, despojada, encontrara en él toda su soledad. Todo el vacío que sentía escapó por un minuto. Me deslicé tranquilamente sobre los renglones y debajo de ellos, leyendo entre líneas; luego aparecieron burbujas con ideas, pequeños globos con diálogos que interactuaron conmigo y me invitaron a ascender hasta el sol, hasta una nube donde el universo de las palabras se veía, y resplandecía tanto que extrañé un sombrero sobre la cara (AS).

Seguramente olvido los detalles, porque cuando termino las lecturas, se produce en mí una digestión de imágenes, y toda esa riqueza de su contenido se va repartiendo en mi cerebro, en mi alma, en mi espíritu, nutriéndome, supliendo mis carencias, provocando una alquimia con lo que existía antes, convirtiéndose en algo nuevo que me transforma. Después de cada lectura, me siento satisfecha, no en la forma en que lo estaría si hubiera asistido a la Cena de Trimalción, sino como aquel que pudo saciar su hambre en el Banquete de Platón.  Mi mundo a partir de ese momento parece más rico, más extenso, y yo parezco haber vivido intensamente y al desnudo, muchas más vidas que todas mis reencarnaciones.

Con frecuencia me topo con gente que, en confidencia, me cuenta su desánimo al leer, pues su mente no retiene gran cosa de sus lecturas. Entonces, yo, como si fuera Merlín, de la nada aparezco la idea —que he tomado, insisto, no recuerdo de quién ni de dónde— y lo animo a seguir leyendo. Pero no falta que, mientras animo a algún amigo, se acerca un descreído e interrumpe diciendo que hay que leer cosas científicas, libros de verdad, no novelas porque uno puede acabar enloquecido. Como ya me ha pasado varias veces, suelo traer en mi bolsillo uno de esos tesoros, extraído definitivamente del noreste del mismo librero, que en 121 páginas ofrece más riqueza que un billete de lotería, y aprovecho para leer algo que he subrayado, increpando así a quien se entromete: En una biblioteca está representado el universo, ahí coexisten pasado, presente y futuro(MVL), —y luego continúo diciendo— la literatura nos permite trasladarnos a otros mundos, encarnar en la vida de personas de otros tiempos, de otros géneros, de otras razas y creencias, vivir la vida de otros, como diría Marta Sanz, sin separarnos de nuestro sillón preferido. Y mientras digo esas palabras, me doy cuenta que, acabo de recordar algo, que no olvido todo; mi mente trae a colación palabras de Marta Sanz o de algún otro autor y el hecho me da mucha confianza, así que sigo pronunciando mi discurso: la literatura te hará entender mejor la complejidad humana, mantenerte lúcido sobre las deficiencias de la vida, alerta frente a la realidad circundante e indócil a la manipulación de los poderes constituidos.  Y así, voy explicando al sorprendido incrédulo, que si leyera un poco, se daría cuenta de que incluso esa idea suya de que leer novelas puede tocar la razón del lector, la ha robado Flaubert, o de Cervantes a quién se le ocurrió antes, y si él hubiera leído un poco más, se daría cuenta de que no es el mismo antes y después de una lectura, que “los libros siguen ocurriendo en nosotros aun años después de haberlos terminado” (MVL), nos aclaran y nos provocan dudas que nos hacen leer otros libros y cuestionarnos aún más. Si lees, suelo decir, a veces tendrás “la sensación de que las buenas palabras —el amor, la protección, la familia— esconden significados dañinos” (MS) y nuestros problemas no son exclusivos de nosotros, sino universales, se repiten una y otra vez en “todos los individuos pues no somos otra cosa que actores de la misma comedia humana” (MVL), vivimos finalmente esa ficción y podemos moldearla si sabemos cómo. A través de la literatura, experimentamos sin echar a perder nuestra vida. Las decisiones que tomamos son más conscientes y las haremos sabiendo a qué destinos conducen.  Quien lee, no vive su vida como quien escribe en una tabula rasa, sino como quién ha vivido varias vidas, como quien se ha puesto en los pantalones de muchos otros, como quién ha podido admirar el alma desnuda de la humanidad. Quién ha leído, tiene varios puntos de vista, conoce la conciencia de muchos personajes, porque ha leído sus más profundos sentimientos, emociones, motivaciones y ha sentido, no solamente lo que la vida le ha deparado, sino otras muchas posibilidades, otros mundos, y sabe que no existen las verdades universales porque que cada cabeza es un cosmos infinito. En fin, que quien ha leído, puede asegurar que no hay tal cosa como lo bueno y lo malo, en la literatura aprendemos de La guerra y la paz, Crimen y castigo, Sentido y sensibilidad, Orgullo y prejuicio. Y sí, tal vez la ficción es una mentira, pero encubre una profunda verdad (MVL).

No tengo la certeza de que todo lo dicho persuade a quién duda de la importancia de la ficción, pero lo que sí sé es que la curiosidad los hará acercarse a la geografía de algún librero, y tengo la esperanza de que ahí encuentren un universo en el que puedan entrar, despojados de todo su ser para vivir una verdad distinta a la suya.

 

* Todo lo que he escrito, aquí, no es otra cosa que un producto de la alquimia y de la digestión de mis lecturas de Nadando al desnudo de Anne Sexton (AS), Razones para no leer de Marta Sanz (MS), Por qué leer los clásicos de Italo Calvino (IC), Elogio de la educación de Mario Vargas Llosa (MVL), y otros autores más que no recuerdo exactamente quiénes son ni lo que de ellos he leído, pero podría asegurar, que todo lo que he dicho aquí, a lo dijo alguien más.

Gabriel AvilésLEYENDO AL DESNUDO*, MARIEL TURRENT
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Niñas y niños en la Migración de Estados Unidos a México: la generación 0.5, Norma Salazar

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Una pregunta obligatoria para el académico Víctor Zúñiga

¿Qué acontece cuando los hijos de migración mexicana a Estados Unidos cuando deben retornar a México? “Hemos sido testigos desde 2005 de la «Gran Expulsión», un retorno significativo a México, que forma parte de una lógica macroeconómica (crisis de 2008, en particular) y política (endurecimiento de las políticas de migración y procedimientos de deportación de EE. UU.) En 2015, un millón de residentes de México nacieron en el extranjero, la mayoría de ellos en los Estados Unidos, uno de cada cinco ha llegado en los últimos cinco años México”

En este ámbito el título muy certero Niñas y niños en la Migración de Estados unidos: 0.5, sus autores Víctor Zúñiga, Silvia Giorguli Saucedo, Editado por el COLMEX hacen un minucioso análisis, escudriñan las principales causas y efectos que conlleva las directrices de la migración. Enfoques interdisciplinarios y sus conocimientos de integración en la sociedad mexicana para los niños y niñas que han estado llegando a México procedentes de la Unión Americana

Éste libro pertinente de lo que ha acontecido durante las dos últimas décadas, un equipo de investigadores interdisciplinarios ha tocado temas específicos como; 1. Jóvenes nacidos en los Estados Unidos de padres mexicanos y que vuelven por primera vez, 2. Niñez que nació en México que ha emigrado a los Estados Unidos y que regresan, 3. Niñas y niños que van y vienen de los Estados Unidos en diversas ocasiones y se quedan a vivir en México.

Hay que destacar que entre los años 1986-2005 hubo una Gran Expulsión, de ahí que los años siguiente cuando vivían en el país vecino del Norte eran miembros de una segunda generación o de la generación 1.5 dependiendo del país en que nacieron, al retornar a México ya no corresponden a esas generaciones y, por consecuente, aquí, en nuestro país se convierten en migrantes de la generación 0.5.

En su intervención la Dra. Silvia Elena Giorguli, enfatizó que ya conocía el trabajo del Dr. Víctor Zúñiga referente a trabajos de la migración, por lo que le pareció importante trabajar con él, ambos comenzaron a elaborar el libro con expertos del tema migratorio y de la educación de niñas y niños migrantes en disímiles vertientes. A partir del Censo del año 2010 encontraron que hubo un considerable aumento niños provenientes de Estados Unidos, qué nacieron en el país vecino del Norte y que regresaron por diversas circunstancias por primera vez por una heterogeneidad de razones.

La Generación 0.5 la nombran a partir de qué el número O es un arranque de una trayectoria nueva en México las categorías tradicionales no alcanzan para referirse a ésta nueva categoría de la generación. Los EJES de los niños migrantes hay que acuñar Generación 0.5.

Para la Dra. Rebeca Barriga Villanueva Lingüista en su participación se refirió al término “Nacionalismo”:

El cuestionamiento” Nacionalismo” un problema metodológico que se ve en las aristas de los Estados Unidos y, México sigue todo un pensamiento Estadunidense. A pesar de que los Estados Unidos existe una literatura muy abundante, los estudios migratorios son extensos en la Academia Estadunidenses. Para la académica sé debe “Romper el “Nacionalismo” metodológicamente, asimismo los problemas de análisis que han sido otros, acompañados de las Remesas, migración, etcétera.

Un libro obligatorio muy cualitativo donde inspeccionaremos sobre las políticas públicas, las políticas educativas con sus retos para dar apoyo a la generación 0.5; ya que México es un país plurilingüe desde sus orígenes, asimismo, como se vincula el bilingüismo entre los jóvenes. La dispersión para esta juventud, ¿Cuáles son las funciones culturales?

Gabriel AvilésNiñas y niños en la Migración de Estados Unidos a México: la generación 0.5, Norma Salazar
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Sobre los Concursos y sus Ganadores, Mariel Turrent

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Hace una semana, me enteré que el poeta Miguel Ángel Meza Robles —a quién me precio de tener como amigo— fue galardonado con el Premio Internacional Caribe-Isla Mujeres de Poesía 2019. Recibí la noticia con alegría pues, además de que lo aprecio, me parece que lo tiene bien merecido, pero instantáneamente, sonaron en mí las palabras que el homenajeado me dijo hace unos años cuando envié mi novela al concurso Premio Mauricio Achar Literatura Random House: “Yo no creo en los concursos”.

En aquella ocasión, yo compré su idea, tal vez para justificar que no gané, o porque al enterarme de que en dicha ocasión hubo más de quinientos participantes, me pareció imposible que el jurado calificador pudiera ser objetivo al elegir un trabajo de entre una variedad tan vasta como aquella. También porque he sido jurado en los concursos de cuento organizados por La Casa de la Cultura de Cancún y otros por el Instituto Quintanarroense de la Cultura, y sé lo difícil que resulta elegir un solo ganador.

Felicité a mi amigo y lo invitamos a platicarnos en el Taller Malix sobre su obra, y en la plática surgió un leve comentario sobre un rumor que por ahí corría de que lo habían elegido por dedazo porque entre el jurado había varios amigos suyos.

A mí no me queda duda de la calidad de su trabajo. Ni dudaría tampoco de la integridad de Nicolás Durán que con tanto esmero y trabajo mantiene viva la revista literaria y organiza este ya importante premio. Mucho menos pienso que personas como Agustín Labrada se prestarían a una acción de ese tipo. Sin embargo, ahora entiendo el porqué Miguel Ángel Meza me decía que no creía en los concursos, y yo también he dejado de creer en ellos como un galardón objetivo que designe un trabajo como único valor entre los demás. Sin embargo, me parece que el premio le llega a quien le tiene que llegar. No porque sea el único valioso entre tantos, sino porque es el que merece en ese momento recibirlo —llámese energía, regalo de la vida, o resultado de la probabilidad—. Creo en los concursos como un incentivo importante, en el que sí o sí, debemos participar.

Creo en los concursos como un incentivo que nos obliga a generar más, a ser creativos, a buscar originalidad, calidad, a superarnos a nosotros mismos. Creo en los concursos y en que no es importante ganarlos, sino participar, y tal vez, algún día, nos toque ganar.

Gabriel AvilésSobre los Concursos y sus Ganadores, Mariel Turrent
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George Steiner poseído por la intuición de lo particular, Norma Salazar

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“Al mirar hacia atrás, el crítico ve la sombra de un eunuco. ¿Quién sería crítico si pudiera ser escritor?”

George  Steiner

George Steiner uno de los excelsos intelectuales, filósofo, historiador, crítico, políglota, catedrático universitario, un erudito del pensamiento contemporáneo. La crítica literaria traza un ideal de razonamiento específico que ésta tuvo durante el siglo XX numerosas usanzas en el mundo occidental; en la cultura anglosajona ha persistido la imagen de que el crítico y, por resultante el pensamiento literario debe estar tutelado por un patrón una intención ética. Steiner debido a su grande capacidad para desplazarse más allá de los ambientes académicos afrontó el formalismo crítico a la deconstrucción por ende se convirtió en claro ejemplo de la crítica ética, culta motivando polémicas. La crítica literaria retomando a Roland Barthes es naturalmente una disertación sobre otro discurso con todas sus narraciones y discrepancias, han contribuido a esbozar paradigmas teóricos ceñidos didácticamente en forma histórica y sucesiva. Implícita esta proposición, la noción de la literatura aparece como un asidero ineludible tras entrever afirmaciones pese a su infinitud, tampoco son completamente satisfechas, déjeme enfatizar: todas las que se proceden de la unión entre medios y fines es como una medida de que la crítica en su función ancilar nos reintegra una y otra vez al inicio de partida. La literatura crítica literaria es inseparable para la literatura, a su vez, los problemas de la crítica son problemas de la literatura en las corrientes posmodernas. El diseño actual exige al crítico delimitar y explicar su propia crítica, a ejercer su labor de interprete, mediador o ser un filólogo. Ahora bien, en el ámbito de la teoría y la crítica literaria, podemos leer en sus numerosos ensayos para The New Yorker, Steiner acentúa con estética un estatus ontológico de las artes

“Siempre he desconfiado de la teoría a la hora de resolver mis asuntos emocionales,

intelectuales y profesionales. En la medida de mis posibilidades,encuentro

al concepto de teoría en las ciencias exactas y, hasta cierto punto,

en las ciencias aplicadas. […] Las humanidades no son susceptibles

ni de experimentos cruciales ni de verificación (salvo en un plano material, documental).

Nuestras respuestas a ellas son pura intuición […] Los juegos deconstruccionistas

o posmodernos, la imposición de modelos metamatemáticos

en el estudio de la historia y de la sociedad (teniendo en cuenta lo pretenciosamente ingenuas

que a menudo son las matemáticas) condicionan en gran medida

el clima en que se desarrollan los trabajos académico-críticos.

Los teóricos en el poder consideran mi propia obra, si es que la consideran de algún modo,

como impresionismo arcaico”.

La recepción de los trabajos de Steiner ante todo son teológicos que encaminan en gran medida por su capacidad para una convocatoria de públicos no especializados, la ideología ético-literaria de George Steiner  es un cerrojo exaltado por el discurso con la expectación de requerir otro texto, es decir, un nuevo libro, asimismo la continuidad discursiva e inconclusa. Reitero ambles lectores, el colosal contenido que posee para juntar esas erudiciones. Incontables aspectos de la obra de Steiner que exhiben interés para describir minuciosamente es casi una labor irrealizable. La obra de este autor, a pesar de su vasa obra publicada ofrece muchas explicaciones totales del fenómeno artístico y cultural; Steiner nunca fue creyente de los sistemas cerrados que se transformaron en doctrinas. Fue más bien para él un centro del objeto investigación para reflexionar, llámese poesía, novela, artes visuales, música, etcétera, en vez de terminar el objeto de estudio lo renovaba continuamente a través de sus indagatorias literarias, históricas, teóricas y retoricas. El adulto Steiner resumió una escena de su infancia y lo lleva en todo su trabajo escritural

“Comencé a estar poseído por la intuición de lo particular,

de lo diverso innumerable que ninguna labor clasificatoria

ni ninguna enumeración podían agotar. Cada hoja de cada árbol difería de otra hoja

(me sentí abrumado al comprobar esta elemental y milagrosa verdad).

Cada tallo de hierba, cada pedrusco de la orilla del lago eran, eternamente,

“sólo así”. Ninguna medida, sean como fueren los mecanismos

con los que se estableciera, aunque fuera muy bien calibrada, era la misma.

Se desviaría por un pequeño trillón de pulgadas, por un nanosegundo,

por el hálito de un pelo —en sí mismo una hormigueante inmensidad—

con respecto a una medida precedente.

Me senté en mi cama tratando de contener el aliento,

sabiendo que el respiro siguiente señalaría un nuevo comienzo,

que el pasado ya era irrecuperable en su secuencia diferencial.

¿Adiviné en ese momento que no podía haber un facsímil perfecto de nada,

que la misma palabra dicha dos veces, incluso en repeticiones rápidas,

no era ni podía ser la misma?

(Mucho tiempo después me enteraría de que esa irrepetibilidad

preocupó tanto a Heráclito como a Kierkegaard)”

Termino ávidos lectores George Steiner una pérdida irreparable y, cómo él alguna vez anunció “La educación escolar de hoy es una fábrica de incultos”, no habrá otro gran erudito, sólo queda su magnánima obra que nos heredó.

Gabriel AvilésGeorge Steiner poseído por la intuición de lo particular, Norma Salazar
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Un Poema, Dardo Festino

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Elijo con las manos

la dignidad de un cielo escrito

para que amures el pecho

 

Extiendo esta viga de sol

para montar el día

sobre el hueso de tu nube

 

Ofrezco el silencio estricto del obrero

Jerarquía bruta de la piel

donde festejan su agua

los hilos de la escarcha:

la pala dolorida

alza de boca

los restos de tu firmamento

 

Así

derramo concreto y verbos de granza

en la carpintería del alba

 

En argumentos de acero

alzo cuevas verticales

Instruyo a los crisoles

con la llama sólida del bardo

 

 

Por fin

hecho a la paciencia filosa que da el viento

engarzo la porfía de tus letras

a la zonza voluntad de los muros

 

Que duerman en poesía

 

En íntimas cales apagadas

sueña la urbe

el talco de tus lunas

Gabriel AvilésUn Poema, Dardo Festino
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¿Muere la Iglesia Católica?, Gloria Chávez Vásquez

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¿Se autodestruye la iglesia católica? ¿Estamos cometiendo suicidio  los católicos? ¿Desaparecerá el cristianismo?

La Iglesia Católica se encuentra en una crisis tan grave como en sus comienzos, cuando se torturaba y se mataba a los cristianos por el solo hecho de serlo o profesar una religión distinta a las conocidas hasta entonces. En los países islámicos donde el yihad declarado al cristianismo es histórico, cientos de miles mueren torturados, inmolados, decapitados por no renunciar a la fe cristiana. El número de iglesias atacadas, o destruidas en ciudades tradicionalmente católicas como Paris, va en aumento.

Es obvio que la prioridad del enemigo anticristiano, tanto dentro como fuera, es desanimar a los creyentes y eliminar a los más fieles y leales a su fe. Las manipulaciones del “Nuevo Orden Mundial”, contra los principios morales de una religión que esa elite tacha de peligrosa, la propaganda comunista para desacreditar y socavar una institución que ellos consideran su némesis, los tejemanejes de los infiltrados de la izquierda solapada en la iglesia y los medios de comunicación, es un milagro que aun haya personas que respondan públicamente por sus creencias. O que en algunos sectores, la fe y la lealtad sean más fuertes que nunca.

El abandono de las prácticas morales en el hogar, la eliminación de la enseñanza en los centros educativos, la pérdida del respeto al decálogo, pilar de orden y justicia, la falta de liderazgo honesto en la iglesia, han logrado hacer mella en la institución que fuera una vez guía y fuerza social y cultural en la civilización occidental. No es de sorprender que la vocación de lo sagrado haya disminuido de manera alarmante en nuestro tiempo y que la iglesia de Cristo este siendo atacada por dentro y por fuera. Por fieles e infieles.

El dilema del abuso sexual y la corrupción dentro de la iglesia ha sido aprovechado al máximo por sus enemigos, aunque el mismo abuso exista en todas las instituciones humanas. La pedofilia existe entre rabinos, ministros protestantes, monjes taoístas, zen y budistas igual que entre padres, maestros, médicos, arquitectos, entrenadores, y una larga lista en el directorio de actividades. Muchos de los abusadores no tienen más vocación  para sus oficios que la certeza de estar en un lugar donde poder encontrar victimas para saciar su degeneración sicológica. Pero el hecho es que los escándalos entre sacerdotes hayan tenido lugar en un estamento que se considera sagrado, ha significado una puñalada mordaz y traicionera para la iglesia de Cristo. Una iglesia llamada al sacrificio, la compasión, la sabiduría y la guía espiritual.

Mientras en el Islam el adoctrinamiento alcanza niveles fanáticos, en gran parte del mundo occidental los cristianos, decepcionados, reniegan de su fe, y ya no toman en serio ni sacramentos ni mandamientos. Lo sagrado ha pasado a ser profano, el pecado ha dejado de serlo, la droga es el nuevo dios, y el placer instantáneo es la nueva ley. Como si el alimento espiritual no fuera ya necesario en nuestras cada vez más agobiadas vidas. Las iglesias están vacías o cerradas por temor a los sacrílegos. En muchas ya no hay párroco y los pocos que quedan, deben oficiar en múltiples altares. En el ministerio, los diáconos o los mismos fieles han reemplazado al sacerdote. En Italia, la sede del pontificado, acaban de cerrarse los últimos conventos de clausura.

La decadencia del culto en la iglesia católica ha sido atribuida particularmente a las reformas radicales que tuvieron lugar en el concilio vaticano II cuando prácticamente se eliminó la simbología de la liturgia y se adoptó el relativismo en la verdad y la fe.  Desde entonces, muchos servidores de la santa madre iglesia se dedicaron a una especie de socialismo que nada tiene que ver con la caridad o la compasión cristinas. En sus mas desolados momentos han fomentado la envidia predicando las ideas marxistas. En la actualidad, el liderazgo eclesiástico revisa dogmas y doctrina para complacer la corrección política. La biblia ya no es el libro por excelencia y sus versiones se multiplican. El papado se ha aliado con movimientos políticos y la banca y ha olvidado su misión espiritual. Entretanto el Papa se reúne con dictadores y el vaticano es investigado por lavado de dineros, producto del enriquecimiento ilícito.

¿Alguna duda de por qué el abandono mutuo de pastores y rebaño? El factor común es la confusión. La falta de confianza en el clero ha hecho que los creyentes se unan a denominaciones más cristianas en sus prácticas y enseñanzas.

¿Alguna esperanza de salvación de nuestra iglesia en esta tierra? Por cierto, como en toda solución posible, es una de aparente contradicción.  La renovación dentro de la iglesia va unida al regreso a las tradiciones, no a su repudio. En eso la iglesia ortodoxa ha dado ejemplo a la católica, de solidez y aplomo. Las reformas no son necesariamente exitosas. Especialmente en una religión donde cuando existe un mensaje claro y sencillo como el de Jesús: No hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti. Lo importante de una reforma en un edificio que se pudre, es la renovación. Las enseñanzas cristianas prevalecen, porque las de Cristo no cambian con los años. Más bien deben aplicarse a las necesidades espirituales actuales, como son los valores éticos y morales, el respeto al prójimo y a la vida.

Aunque muchos no lo acepten, la tradición filosófica occidental heredó de las culturas orientales como la china y la hindú, la sabiduría espiritual, (hay evidencias documentadas de que Jesus vivió varios años en la India). El hecho no está reñido con la doctrina de nuestra iglesia. Por el contrario, es una muestra de que las leyes universales son instintivas y se manifiestan a través de la fe. Y como rezan dos propuestas básicas condensadas en la filosofía espiritual china: La naturaleza del ser humano es buena hasta que sus deseos se frustran. Esa es la raíz del mal.

Carl Jung, Mircea Eliade y Joseph Campbell examinaron meticulosamente el problema de la religión, para concluir que el ser humano necesita de su fe, creencias y rituales. Que en nuestra vida, la simbología es tan necesaria como el oxigeno. De ahí que a falta de religión, el ser humano se aferre a las supersticiones. El vacio de reverencia en el corazón a una presencia creadora y a su representación aquí en el planeta, equivale a un desierto donde nada germina. Donde se muere de sed, de inanición que  termina en las actuales alucinaciones que desesperan y enloquecen.

¿No es ese acaso, el estado actual de nuestra sociedad? ¿Cuál entonces es la respuesta de la iglesia? Y ¿cual la de nosotros los católicos?

Gabriel Avilés¿Muere la Iglesia Católica?, Gloria Chávez Vásquez
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Cuando la Ficción Se Cruza con la Realidad, Mariel Turrent

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Por recomendación de un profesor de la maestría, a propósito de la novela que estoy escribiendo, empecé a leer La gran casa, de Nicole Krauss. La historia trata de un escritorio que perteneció a Lorca y de cuatro personajes relacionados con este cuyas vidas se entrelazan. Pero lo que viene al cuento es que uno de estos personajes, es una escritora que ha tomado historias de la vida real para escribir sus ficciones. Ficciones que, no son en realidad ficciones, pero que ella, para no tener que dar explicaciones, argumenta que lo son y finge —hasta consigo misma— cierta frustración con los periodistas y lectores que “insisten en leer novelas como si fueran autobiografías de los autores, como si no existiera tal cosa como la imaginación del escritor, como si el trabajo del escritor consistiera únicamente en hacer una crónica y no en una fiera invención”. El personaje, relata el sentimiento de culpa que llegó a sentir en ciertos momentos; como cuando retrató la situación tan vergonzosa que vivió su padre en la vejez, o cuando tomó una anécdota que alguien le contó y recreó meticulosamente todos los detalles, utilizando su imaginación.

Esto me hizo pensar en mi propia obra y en la de algunos de escritores allegados que invariablemente tomamos de la vida real material para nuestros textos; la cuestión es qué tanto ficcionamos esa realidad y qué tanto afectamos, al publicarla, a las personas que están implicadas en esa verdad que pretendemos contar.

Recuerdo la primera vez que vi Desmontando a Harry —película de 1997 escrita y dirigida por Woody Allen cuyo título original es Deconstructing Harry—. Se me quedó muy grabada la historia porque en esta cuenta cómo las personas cercanas al escritor se ven retratadas en su novela, y los problemas que esto le ocasiona. No sé si la tomé como una especie de advertencia, pero lo cierto es que, siempre que voy a escribir algo basado en una historia real que involucre a otras personas, antes de publicarlo solicito su consentimiento.

Pero ¿qué pasa cuando un conocido se pone el saco de un personaje de ficción y cree que hemos ventilado su historia?  Y es que a veces la línea entre la ficción y la realidad es muy endeble. Aun lo que inventamos los tomamos de posibilidades de la realidad, de fantasías que, si se nos ocurrieron a nosotros, bien se le pudieron ya haber ocurrido a alguien más que seguro las ejecutó. Al respecto dice Henry James (y lo cita la misma Krauss): “Me parece que nadie puede haber hecho un intento artístico serio sin ser consciente de un inmenso aumento, una especie de revelación, de la libertad. Uno percibe, en ese caso, a la luz de un rayo celestial, que la provincia del arte es toda vida, todo sentimiento, toda observación, toda visión”. El artista debe gozar de cierta toda la libertad para poder crear. No podemos estar pensando en quién se enfadará o a quién le quedará el saco si escribimos esto o lo otro. Pero de lo que sí debemos estar conscientes, sea lo que sea, inventado o tomado de la realidad, es de que nuestras creaciones crean un impacto en el público y tenemos que afrontar esa responsabilidad. El artista debe saber que a toda creación hay una reacción, y culpables o no, siempre tendremos que afrontar las consecuencias.

 

Gabriel AvilésCuando la Ficción Se Cruza con la Realidad, Mariel Turrent
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EL CINE POBRE, MARIEL TURRENT EGGLETON

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“Huracán, huracán, venir te siento,
Y en tu soplo abrasado
Respiro entusiasmado
Del señor de los aires el aliento.”

José María Heredia

Me gusta ver series y no me da pena decirlo. Parece que entre los intelectuales las series son como un sustituto de los libros y por lo mismo las rechazan como algo facilista para intelectos adormecidos que buscan pasar el tiempo y entretenerse sin hacer el menor esfuerzo.

A mí me parece que hay todo tipo de series, y a mí en lo personal me gustan las que, el cineasta cubano Humberto Solás, calificó como “cine pobre”.

Resulta que yo, que paso horas rumiando ideas y pensamientos, cuando llegan los cuarenta y cinco minutos que destino a las series de televisión encuentro en estas un solaz (utilizo la palabra para que no olviden el nombre del cineasta cubano) que disfruto enormemente.

Bueno, todo esto viene a cuento porque ayer terminé de ver la serie Cuatro estaciones en La Habana —un perfecto ejemplo de cine pobre por ser el resultado de mentes brillantes y poco presupuesto—.

Dicha serie surge a raíz de un viaje a Cuba del cineasta español Félix Viscarret para encontrarse con Leonardo Padura, y llevar a la pantalla grande algunos de sus primeros escritos de novela negra protagonizados por el teniente Mario Conde.

Lo interesante de esta miniserie es que es una pequeña joya de arte condensada en tan solo cuatro capítulos, así que, con el perdón de todos los amantes de las superproducciones millonarias, no se necesita dinero sino ingenio para hacer algo que valga la pena.

El guion fue escrito por el propio Padura y Lucía López Coll, su esposa; en este escuchamos hablar a la Cuba de los noventa —el periodo especial— en la boca de Conde, que recita los versos del iniciador del romanticismo en Latinoamérica, José María Heredia, mientras habla de la situación política, económica y social, pero sobre todo de la parte emocional de los habitantes de su país. La fotografía (de Pedro J. Márquez y la dirección artística de Carlos Urdanivia) con imágenes sublimes de La Habana, añade a las palabras con su composición y manejo del color un ambiente íntimo y decadente, como la misma historia de Mario Conde, del sargento Manolo, Candito o del Flaco, entrañables personajes que con tanto detenimiento describió Padura en esta Tetralogía de las Cuatro Estaciones.

Con esta filmación, Márquez y Urdanivia reinventaron el género, filmando novela negra en plena luz del día. Para que el sol caribeño no arruinara el argumento, retrataron días húmedos y nublados en esta ciudad de tonos desteñidos por el paso del tiempo, recreando así un ambiente que mezcla el misticismo de esta ciudad estacionada en el tiempo con el ímpetu de quienes habitan en ella.

La comida es un tema recurrente, la falta de abastecimiento se ve contrastada con las delicias que prepara la madre de Carlos, El Flaco, y las reuniones en las que terminaban siempre hablando de literatura, de política, y de mujeres siempre acompañados de tabaco, alcohol y canciones de ritmos sabrosos como Proud Mary, Born in the Bayou y Bootleg. Porque este protagonista tan particular es además de detective, escritor de versos “escuálidos y conmovedores” cuya debilidad, son las mujeres, la literatura y la música de Creedence Clearwater Revival.

Cuatro estaciones en La Habana, retrata un mundo de hombres, donde la mujer solo tiene cabida en la cocina y en la cama, donde los homosexuales son perseguidos por sus propios padres, los políticos corruptos, los bienes materiales escasos y empobrecidos. La nostalgia, la falta de esperanza, la decadencia, la corrupción, el hambre, las despedidas, la pobreza y la riqueza ilícita. Todo está ahí, en esta producción del cine pobre que retrata con sus ritmos alegres esa voz cubana, que nos contagia.

Gabriel AvilésEL CINE POBRE, MARIEL TURRENT EGGLETON
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UNA MANTA DE CURACIÓN QUE GRITA “NO MÁS VIOLENCIA”, NORMA SALAZAR

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En el centro de La Plaza de la Constitución  nombrada cotidianamente El Zócalo, van llegando a la cita, son las 11:00 am puntualmente se escucha un altavoz con timbre de mujer invitando a los transeúntes capitalinos, extranjeros maravillados, gente provinciana de éste tremebundo país llamado México acercarse a la exposición La Manta de Curación exhibida en el suelo del centro del país. Cae el sol a plomo, esplendente nos irradia y acompaña. Hoy es un domingo diferente a otros, no es un fin de semana habitual,  éste día 26 de enero del presente año tiene motivos disimiles para que la Plaza más significativa siempre esté presta a las pisadas de grandes contingentes acompañados por sus fieles sombras. El poeta y activista Javier Sicilia, miembros de la familia Le Baron van al frente; son el foco de todos los Medios de Comunicación (televisivos, impresos), nacionales e internacionales no hay ninguna duda de que en nuestro país acontece un latido fuerte de profundo dolor que lacera a todos niveles de la sociedad sin distinción de clases sociales, religión. Se escuchan gritos de “No más violencia”, “Ni una más”, “Ya basta”, van caminando vestidos de color blanco, brazos alzados que llevan mantas alargadas,  pancartas, cartulinas y fotografías de  víctimas desaparecidas, muertas, no hay palabras para describir sus rostros, me entra un estremecimiento y tengo que recobrar la sensatez para poder seguir  y no dejarme llevar por la IMPOTENCIA,  debo cumplir con mi trabajo.

Sí, diversos grupos aglomerados van cargando en sus espaldas lápidas de sufrimiento piden ser recibidos y escuchados. Sus retóricas con peticiones muy directas y categóricas, gritan a su paso  de oveja, mientras al otro extremo de la Plaza, enfrente de La Catedral se perfila otro grupo de mujeres, gente joven a realizar distintas actividades referentes a la exposición titulada La Manta de Curación.  The Patchwork Healing Blanket: Piece by Piece and Country by Country convocados por Marietta Bernstorff, originaria del estado de Oaxaca, Bernstorff es curadora del Colectivo Mujeres Artistas y el Maíz, mejor conocido por sus siglas (MAMAZ) La veo a la distancia, mientras dejo que dé indicaciones a  sus colaboradas más cercanas.

He llegado al punto de encuentro, lo primero que mi óptica observa es una larga manta de tela colorida, hecha por retazos que son cocidos por varias mujeres, éstos pedazos de tela cuadricular tienen imágenes con rostros en blanco y negro asimismo, presto atención aquellos tejidos que  se pueden leer algunos  dicen en letras mayúsculas “NO MÁS VIOLENCIA”, “NI UNA MUERTA”, “NO MÁS FEMINICIDIOS”, “YA BASTA DE TANTOS DESAPARECIDOS”; a lo lejos puedo ver  colores en vivo que atrapan el mirar de los paseantes se van deteniendo en silencio quedan parados en minutos, dejan de hablar los que van acompañados, sólo caminan, toman fotos con sus aparatos celulares, sí este es el motivo principal de esta manta curativa, es aquí donde se muestra la verdad.

Me acerco a Marietta Bernstorff sonreímos y saludamos con los buenos días

-Norma Salazar, mira, somos un grupo de mujeres inmigrantes de Oaxaca; el grupo se llama Las Hormigas bordadoras de Tanivet estamos realizando un proyecto que toca los temas  VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES Y LA MADRE TIERRA, obviamente la violencia de niñas y niños; los feminicidios, los desaparecidos.

Es una manta monumental, vamos caminando  al ir escuchándola siento que mi respiración se me acaba por ver tantas imágenes estremecedoras. Ella lo nota, vuelve a  explicarme

-Como verás es un domingo muy agitado en los cuatro puntos cardinales del Zócalo. Al otro extremo se encuentra el poeta y activista Javier Sicilia, aquí nosotras estamos manifestándonos desde las artes plásticas, fotografía, pintura, dibujo, bordadoras artesanales, es nuestra voz.

Voces que plasman en cada retazo de tela, queremos Paz y No más Violencia, también estamos apoyando a mujeres de Tláhuac a través de los talleres de tejido que se imparten en La Casa Abierta del Tiempo de la Universidad Autónoma Metropolitana, las fotógrafas, artistas plásticas por supuesto también pusieron su granito de arena.

Se une la fotógrafa Norma Patiño a nuestra caminata para  tomar fotos y otras compañeras de la cámara muy sonrientes. Escucho con atención a Marietta

-Es un proyecto que cobró vida por estas mujeres migrantes que sufren violencia, no sólo en nuestras fronteras Norte-Sur también existe violencia intrafamiliar, maridos agresivos física y verbalmente que han sido atacadas, sometidas, violentadas como lo vemos desgraciadamente con los feminicidios-

Norma en España ha aumentado considerablemente, es por eso que esta Manta de Curación no sólo  se exhibe en nuestro país sino también  a nivel internacional hay participación.

Próximamente haremos una travesía empezando en Tijuana, Estados Unidos y al otro lado del mundo India entre otros países.

(Silencio)

Para dar un respiro, mientras Norma Patiño con cámara en mano hace su trabajo. Contemplamos la parte fotográfica de la manta. Mi vista queda atrapada por la fotografía de Susana Casarín: un cuerpo cubierto con una sábana blanca inerte. Éste cuerpo que yace tendido no regresó  al cobijo del hogar. Me causa un escalofrío y siento que van a caer mis lágrimas al vacío, me protegen los lentes oscuros que no atraviesan mi llanto y cubren mí reacción súbita.

Marietta, por último, sé que tienes muchas actividades paralelas por esta exposición a ras de suelo de La plaza de Constitución, algo más que nos quieras compartir

-Todo este proyecto es gracias al colectivo Mujeres Artistas y el Maíz (MAMAZ) en Oaxaca, incorporandose el Ateleier Miku Meko, Arte Mujer Oaxaca (ARMO), Instituto de Artes Gráficas (IAGO), Escuela Secundaria General Enedino Jiménez, de Juchitán con 85 piezas de niñas, todos de Oaxaca; el Centro Cultural Casa del Tiempo de la Universidad Autónoma Metropolitana, Museo Cuatro Caminos y la Casa del Migrante en Tijuana, entre otras universidades y grupos.

Amables y ávidos lectores La Manta Curativa sigue su camino para llevar el mensaje de YA NO MÁS VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES

Foto: Norma Patiño.

Gabriel AvilésUNA MANTA DE CURACIÓN QUE GRITA “NO MÁS VIOLENCIA”, NORMA SALAZAR
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