Entre colegas

EL VIRUS HUMANO, GLORIA CHÁVEZ VÁSQUEZ

No comments

Qué le pasa a usted hombre! ¿No se da cuenta de que lo están mirando?

Desde afuera. Desde allá, tras ese sol luminoso hay un microscopio apuntando a usted. No. No quise decir telescopio. Como dije primero, es un microscopio electrónico y están observando sus movimientos.

¿Qué le importa que le observen?

No se desanime, con un poco de paciencia le llegará a importar lo suficiente como para sentirse importante.

Pero, no se sienta importante. No se deje llevar por sus impulsos. Piense. Razone y dese cuenta de que si le están observando con un microscopio, es porque debe de ser usted muy pequeño. Y sin sentirlo realmente, si usted adquiere conciencia de esta pequeñez, le va a entrar una claustrofobia tan aguda que habrá que buscarle un terapista rápidamente.

Respire, deténgase y respire de nuevo. Todo el aire del universo es suyo y esa conciencia de lo infinito le amenaza con la acrofobia. Quienquiera que lo observe no desea más que someterlo a un análisis. A un estudio detallado de su persona o, digamos más apropiadamente, de su partícula.

Muévase todo lo que quiera, desde luego, el espacio en que usted se mueve es relativamente infinito, así que no importa que usted corra sin parar por largo tiempo. No avanzará mucho. No cubrirá toda la distancia necesaria para salir del radio de observación. Y suponiendo que lo logre, una pinza tan desordenadamente gigantesca, tanto que ni usted se hará consciente de su forma y la interpretará como una energía, o una fuerza cualquiera, le devolverá a su lugar epicéntrico.

Pero no se desespere; si usted agudiza la visión y tiene un poco de fe, verá a un par de personas en idéntica situación. No se preocupe por ellas; están igualmente preocupadas en su propia supervivencia.

Concéntrese en lo suyo. Como verá, la luz cambia en intensidad y a veces de colores. Una y otra vez algo como una lluvia de sabores cáusticos y temperaturas variables cae sobre su cuerpo. A veces hay truenos persistentes. De vez en cuando hay un terremoto y el cielo se oscurece como un eclipse. En cada uno de estos momentos, usted y su corazón palpitan al compás de la muerte. Su observador acaba de descubrir en usted algo muy importante.

Se le acaba de identificar, se le ha dado un nombre…

Es usted el virus humano, causante de la enfermedad más temida en el universo, la que desata explosiones de energía en cadena. El microbio atómico que ataca las regiones del cuerpo universal a la que pertenece esta criatura que lo está clasificando.

 

1                                                                                                    6De la colección de cuentos Opus Americanus.

Gabriel AvilésEL VIRUS HUMANO, GLORIA CHÁVEZ VÁSQUEZ
read more

Privilegios en Cuarentena, Roberto Cardozo

No comments

Desde temprano me levanto, como es mi costumbre. A las seis con treinta de la mañana ya tengo un café caliente en la panza. Sin azúcar. Reviso algunos trabajos que me han enviado mis alumnos, a las ocho tengo una video llamada con otro alumno al que estoy asesorando en la elaboración de su documento con el que se titulará. A las nueve reviso las actividades de un curso en línea que estoy tomando, a las diez otro curso. Ente tanto, mis ideas se entrelazan con preguntas obligatorias: ¿Qué desayunaré? ¿Qué comeré?

Para la tarde estaré revisando qué tarea nueva le enviaré a mis alumnos, mientras mi angustia ahora se va en pensar en alguna actividad recreativa; quizá un poco de origami, tal vez algo de dibujo, o tejido.

A través de la ventana, esta barrera que ahora se erige como escudo ante la pandemia, observo a personas pasando por la calle, como es el día que pasa el servicio de recoja de basura, también observo a doña Guille, una vecina que se dedica a la pepena y, a pesar de su edad, no puede dejar de trabajar, precisamente con los materiales que son más peligrosos en estos días.

 

No puedo dejar de tener sentimientos encontrados, sobre todo cuando me descubro con tribulaciones que, en otro momento, podrían ser insustanciales, pero en estas épocas se convierten en esa diferencia entre la cordura y la demencia. Por un lado, la angustia de pensar en qué ocuparé mi tiempo libre que en estos días se ha multiplicado; por el otro, darme cuenta de todas esas personas que están pasando por momentos verdaderamente difíciles, por lo que mis infortunios me parecen simples quejumbres que pierden validez al compararse con las verdaderas tragedias que se irán descubriendo.

 

Esto del distanciamiento social voluntario se está convirtiendo en una nueva marca de la división de clases, no cualquiera puede darse el lujo de mantenerse en casa en esta cuarentena y los que nos quedamos en casa, nos hemos pasado pidiendo, suplicando y exigiendo a los demás que se queden en su casa sin comprender que somos unos privilegiados y que esta situación no debe hacernos sentir moralmente superiores con aquellos que no pueden parar unos días porque de ello depende su alimento.

Hace unos días pude encontrarme en las redes sociales un comentario que me parece que debe llevarnos a la reflexión. Un amigo pedía que tuviéramos la consideración de no estar publicando nuestras actividades en casa y, sobre todo, evitar esa costumbre tan arraigada entre nosotros de compartir imágenes de nuestros alimentos, pensando en aquellas personas que “viven al día” y que están pasando momentos complicados con su economía.

Los que somos privilegiados, estamos obligados a ser empáticos con aquellos que no lo son, algo que sigue siendo difícil cuando veo todos los días cómo el hashtag #quédateentucasa sigue siendo tendencia y cómo los privilegiados comparten videos mofándose de quienes no pueden parar y quedarse en casa.

Quédate en tu casa, si puedes, pero vayamos pensando cómo le haremos para entender y apoyar a quienes no tienen la opción que los privilegios nos dan. Aquí empieza el abismo, cuando el discurso de la solidaridad y la comprensión son solo eso, un discurso.

Gabriel AvilésPrivilegios en Cuarentena, Roberto Cardozo
read more

Instantáneas de Krzysztof Kieslowski, Norma Salazar

No comments

Krzysztof Kieslowski (Varsovia, Polonia 1941-1996), antes que nada el director tuvo siempre una comunicación con su natal Polonia. Es viable acceder con rectitud a la obra de Kieslowski lo podemos cotejar en ciertos trabajos de su filmografía alternando con significativas contribuciones en el extranjero, sobre todo porque  en buena medida de su excelente filmografía fue creada en años de desdichado reclusión para los países del bloque socialista. Estudió en la  Escuela de Cine de Lódz realizó una vasta cuantía de programas dramatizados para la televisión asimismo documentales en Polonia, La fotografía (1968), Cabezas parlantes (1980), tuvo aceptación  y dio buen fruto su labor en el séptimo arte a raíz de diez años aprendiendo el oficio pedagógico, combinando el trabajo de la televisión y el cine, conjuntamente esgrimieron para que este  cineasta fortaleciera su propio camino creativo, ganándose el respeto del público y los destacados expertos de su nació. Tiempo inmediato se le abrirían nuevos horizontes europeos con relevantes filmografías.

Su estilo fílmico tenía una identidad propia adentro de la industria, Kieslowski debutaría con Pasaje subterráneo a principios de la década de los setenta, la pauta que sentenciaría su estilo inigualable sería La cicatriz que lo transportó de manera contundente un  justo reconocimiento confirmado por  El amante, era, pues ya un reconocido director y descubridor de talentos tenía una irrefutable nueva escuela que optó por mostrar una exquisitez crítica e incisiva. En primer término se enfocó a proyectos donde focalizaba su cámara como instrumento infinito para observar los desemejantes acontecimientos sociales

El director polaco Kieslowski fue uno de los grandes documentalistas por excelencia. Realizó magníficos poemas líricos y sensitivos, imágenes auténticas, poner fuera de sí en el centro una diagnosis social. A pesar de tiempos muy largos con problemas de censura política fue motivo para seguir con un trabajo bien definido en el cine. Kieslowski retornaría al mundo de la televisión en su país con una serie inolvidable, hoy, clásica para conocedores, déjeme enfatizar apreciable lector fue una serie cabal tan magistral El Decálogo, obra atraída en los diez mandamientos  con la cual catapultó el ejercicio capitular de las series, secuencias para un público conocedor que en aquella época se abriría nuevas expectativas de ver otra televisión, un éxito nunca antes visto, un rating avasallador en Polonia, los capítulos No matarás y No amarás fueron muy premiados por la crítica especializada; él realizó un montaje muy pequeño, tan sólo, diez generosas y concluyentes parábolas dramático-morales que precisan exactamente el hondo sentido ético/humanístico del propio autor, lo concibió con su afectivo amigo y colaborador Krzysztof Piesiewicz; haciendo énfasis a los “valores fundamentales” –según Sigmund Freud– para toda cultura: civilización y religión. Las diez entregas fueron captadas en los condominios de una sola cuadra en la ciudad de Varsovia, en ella pudo compendiar su señalada pasión documentalista con un melancólico afanoso filón poético.

Tiempo posterior veríamos La doble vida de Verónica (1991) una de sus cintas más íntimas y sublimes, constituida de igual forma por episodios complementarios. Una obra poética en toda la película con una altísima musicalidad, signos tenaces dentro de su filmación, otra vez, la vigilancia obsesiva por los seriales, es decir, en este filme en dos partes expuestas con la misma actriz  Irene Jacob de igual modo protagonista de la película Rojo, un rodaje en Varsovia y otro en París, una coproducción franco-polaca, dicho filme selló la inscripción de Krzysztof Kieslowski a la cinematografía francesa.

Se aproximaría un nuevo testamento cinematográfico al parecer, él mismo Kieslowski lo intuía con la afamada trilogía: Tres colores inspirada en los valores superiores de la Revolución Gala una de las más enternecedoras e impecables proezas cinematográficas, esta trilogía hace hincapié a los lemas implícitos en la bandera francesa (libertad, igualdad y fraternidad), éste cineasta realizó su trilogía en los años 1993 y 1994, nuevamente la síntesis y obsesión correcta de Kieslowski por los ambiciosos maridajes: Azul, Blanco y Rojo. La primera de ellas fue la atractiva actriz francesa Juliette Binoche, nuestro ingenioso director realizó una obra maestra en ella muestra con respecto el alto costo de valorar la libertad. Segunda reflexión este filme es aterrador porque el punto reflexivo es visibilizar la soledad donde los seres humanos podemos ser las victimas por no atenderlo humanamente, Azul una de los más claras y complejas películas; documentos que un hombre haya sacudido referente a la mujer, asimismo sobre la condición humana.

Blanco, por su parte, revela a un Kieslowski más cáustico y sarcástico en relación de la igualdad o mejor escribirlo la “desigualdad”, la otra historia de un peluquero polaco que radica en París en una condición desfavorable; condición crítica tanto en el ámbito sentimental como económico. Enfoque impasible, ironía sobre la inauguración comercial desmedida que han curtido los países del antiguo régimen como Hungría, Rusia sin descuidar a la propia Polonia, Blanco muestra cómo pudieron consumir productos impensables sin dificultad en Varsovia en palabras del propio cineasta Kieslowski, “un kilo de uranio o bienes raíces hasta actas de nacimiento, diplomas de escuela o pasaportes falsos”. Manifestación inequívoca de quien consideró que con el fracaso de socialismo la humanidad ha experimentado una de sus más dolorosas desilusiones –mucho más porque lejos está el capitalismo de ser la panacea–, el personaje central del segundo título corrobora de regreso a su país que bajo las prácticas del libre mercado y la especulación tiene su única oportunidad, vaya paradoja, de hacer factible la “igualdad”.

Otro punto del proyecto fílmico que no debemos perder de vista se encuentra en la fotografía de Slawomir Idziar y la edición a cargo de Jacques Perner ambos jugaron un papel esencial fueron los más aclamados. Su película Rojo manifiesta la esperanza al congregar en las antes inconcebibles libertad, igualdad y fraternidad; los protagonistas principales de las tres historias los vemos que  son libres, iguales y fraternos a pesar de una catástrofe cuyas motivaciones están fuera de su alcance, como juguetes del azar, del destino. Destaca la música de otro de sus más cercanos amigos y colaboradores, Zbiegniew Preisner La doble vida de Verónica representaron un primer enfoque que fue una estrecha y protectora labor franco-polaca. Kieslowski realizó un trabajo muy complejo y cifrado en los títulos de su trilogía que reunió un máximo de símbolos que destacaron en sus películas: el sentido de la vida, la reincidencia del destino, el azar. Al tanto de las motivaciones existentes y atendiendo su próximo serial, éste referente a los temas de La Divina Comedia de Dante Alighieri; resultó sorprendente e inconcebible que un talento cinematográfico de la talla de Kieslowski y por lo mismo, en la que coinciden los más de los tintes capitales en la extensa filmografía de este inolvidable director polaco.

Termino ávido lector Krzysztof Kieslowski dejo su labor en el campo de la cinematografía con plenitud de sus facultades mentales, uno de los enormes cineastas dijo adiós entristecido pero él sabía que arribarían nuevos horizontes efectivos. Un gran ser humano que tomó una decisión importante de saber guardar silencio que concluyó, ya había mostrado todo por su parte.

Gabriel AvilésInstantáneas de Krzysztof Kieslowski, Norma Salazar
read more

Poema 25, Gloria Chávez Vásquez

No comments

Yo naci a las 4 de la tarde

Un dia 7 defebrero

Un miércoles, o un sábado

Del año del búfalo o el buey

Según el calendario chino

Pocos años de la guerra

Antes y después

Y yo

Siempre ahí, siempre ahí

Siempre ahí

Presente en medio de las penas

Las mías y las de otros

Especialmente confundidas

Yo

Siempre ahí

Buscando soluciones

Por cierto

Muchas veces imposibles

Siempre ahí como todos los quijotes

Peleando con molinos

De figura humana

O con forma de demonios

Cuando todo es considerado

Una locura.

Siempre ahí, siempre ahí,

Tratando de mirar el cielo

En medio de tormentas

Deseando ver estrellas

En días de nunca jamás

Llegar  la noche

Deseando ver los cielos

Siempre ahí

Siempre ahí

Siempre ahí

Hasta el final de los días.

Gabriel AvilésPoema 25, Gloria Chávez Vásquez
read more

Apuro, Alegría Agosto

No comments

La sensación de poseerte me trastorna,

tu aliento aguijonea mis sentidos

y me extravió en un mundo fantasioso.

Todas las noches caigo ensimismada

y pido que tus manos me acaricien,

tacto tu cuerpo sensible y dulce

con el férvido roce de mi dorso.

Se extiende el tiempo

como mariposa abierta

y respiro tu fragancia que sujeta

el ardiente desnudo de mis ansias.

Frenética,

Delirante,

tiembla lo frágil

como peces que mueren en sus redes.

Gabriel AvilésApuro, Alegría Agosto
read more

TANATOS, ALAN LUNA

No comments

De la serie de escritos breves: “Ciudad sin sombras”

A.J Luna Moreno.

 En memoria de la Maestra Guadalupe Isla Ruano  Q.E.P.D

 

Un grito ahogado entre los dientes coartados por el dolor,

el primer golpe sin nada deber,

el primer llanto sin razón,

a partir de eso todo fue la realidad  de una mentira verdadera

un viaje de las sombras a la luz con la promesa de que un día volvería

el miedo, el hambre, la soledad, la furia, el  desconcierto.

 

La tristeza y la pérdida tocaron mi puerta, más el cobijo de la luna me enfrento a ellos en un duro campo de batalla, en la cima de un volcán cubierto de nieve, concrete que existen preguntas que nadie responde y que nunca se hacen:

 

¿Quién soy?

¿De dónde vengo?

¿A dónde voy?

¿Quiero poder?

¿Para qué quiero poder?

¿Por qué quiero poder?

 

Soy la bruma del frio que da abrigo en el cielo gris,

vengo del lugar donde nacen los murciélagos,

señores que no ven… pero sienten

voy, al eterno descanso enterrado en el ayer.

 

¡si, quiero poder!

 

Para corregir los fallos del pasado que nos arrastran a la perdición

por qué sé que la  utopía no es utópica y es más probable que lo imposible

 

Surcan los aires y mis pensamientos inundan de ayer el mañana

construyo fortalezas en donde nacerán seres nuevos llenos de paz y armonía.

 

¡soy yo! el señor de las sombras,

¡soy  yo! el que no juzga,

¡soy yo! el que alienta, el que cura las almas de aquellos incomprendidos que mueren sin amor y llenos de rabia

es mi fuego que los purifica y alumbra en la larga noche…

 

¡soy yo! la muerte… el único camino a la vida.

Gabriel AvilésTANATOS, ALAN LUNA
read more

RAÚL RENÁN SOSEGAR LAS EDADES, NORMA SALAZAR

1 comment

Feliz cumpleaños, mi niño Renán

abrazos con guiños hasta tu morada.

Tu NORMANDÍA

Sentados en nuestra mesa de siempre en el restaurante La Prosperidad de la calle Durango #270 en la colonia Roma Norte, Raúl Renán tres veces a la semana me pedía llevar mis dos grabadoras de reportero  porque al terminar de comer me contaría su retorno de vida. Así, recuerdo la primera petición. Para mí fue siempre Todo un Señor, educado a la antigua pero a su vez moderno para reconquistarme todos los días. Le fascinaba el timbre de mi voz se volvía muy risueño cuando lo nombraba Mi Niño Renán acompañado por mis guiños castaños, inmediatamente me abrazaba y correspondía con un beso. Los últimos cuatro años (2013-principio del año 2017) de su vida nos pasamos grabando, insistentemente  me recordaba antes de salir de casa que no olvidará mis grabadoras para conectarlas fueran estos desayunos, comidas, cenas.

Asimismo realizamos infinidad de viajes por auto, avión, autobuses; viajes nacionales e internacionales en nuestros breves descansos era grabar en lobbies del hotel, caminatas interminables en fin, sus momentos súbitos serían exactos para escucharlo,  grabadoras en mano, imágenes miles vienen a mí rostro. Tuvo una larga vida sobresaliente de experiencias avasalladoras me sorprendía su aguda reminiscencia, tenacidad por recordar aquellos momentos significativos de sus años infantiles, juveniles. Raúl Renán X González tenía tatuado los años más crudos a partir de los cinco años como él lo expresó “Mis primera cicatriz que llevo marcada Normita fue el abandono materno, aún lo recuerdo te platicó, pero antes, prométeme que contendrás tu llanto no quiero ver tus ojos color miel que deslicen lágrimas en tu rostro, por favor, resiste mi amor debo contártelo, si”

A continuación algunos pasajes grabados con su voz calmada .Cada vez que deseo escuchar el timbre de su voz mis oídos lo celebran.

(Raúl Renán  grababa una hora con  breves descansos)

Las grabadoras señalaban el conteo de los segundos nuestras manos fuertemente entrelazadas,  sentí su apretura, observé su cristalina mirada, segundos de silencio.

-Me tomó de la mano mi Mamá Mercedes González caminos un largo trayecto no olvido su voz en lengua maya. Pensaba en voz alta contestándose a sí misma en ciertos momentos, me veía sin decir nada, sólo sonreía le correspondía también. Volvía a mirar hacia adelante caminábamos rápido, íbamos casi corriendo más bien yo. Ahora entiendo al paso de mis años porque la forma de mi andar (sonríe con su filosa mirada), llegamos al final de la ciudad en aquellos años nena Mérida estaba conformada por barrios, cuatro barrios muy distintos. El barrio de Santa Lucía, San Juan, Santiago y San Sebastián, éste último un barrio de indígenas mayas muy pobre. Ahí, decide mi madre dejarme o mejor decirlo con todas sus letras abandonarme con un matrimonio, él era peluquero y ella ama de casa. Para mi mamá era importante alejarme del barrio de Santa Lucía.  Un barrio con una economía estable, ya te imaginarás una campesina maya con tan sólo 16 años ingenua trabajaba de ama de casa. Su patrón era mi padre de origen italiano y comerciante tenía su familia, deciden irse de Mérida por el escándalo en aquellos años tan marcado en provincia. Mi madre no sabía que hacer conmigo no podía trabajar sin preocuparse por ser yo muy pequeño. La única opción que tuvo por mí bien, según ella ¡A BAN DO NA MER!

(Me  dice deletreando como si fuera una  clase de gramática en voz alta, acto seguido me sujeta la mano porque observa mi reacción estoy a punto de llorar, no logró contenerme no puedo respirar  no dejo de llorar, se levanta y me abraza)

Raúl  me pide  serenarme, las grabadoras continúan prendidas el barullo de los comensales a nuestro alrededor, trato de calmarme pido que me suelte para ponerme mis lentes oscuros. Reanuda la charla a voz pausada. “Nena, no es una entrevista es una de miles conversaciones que  quiero que grabes, escuches mi voz es mi deseo por ser tú, la mujer con he decido pasar el resto de mi vida. Tu infancia solitaria como la mía pero en distinta situación económica; crees que no lo sé porque tu horma me lo dice todo, tu calzado, el vestir y, tu forma de platicar, gesticular, hablas con tus manos y tu mirada”

Otro momento amable lector que deseo compartirles sucede en Chile una tarde con el cielo aborregado teniéndolo por testigo y Raúl con el cabello alborotado afilaba su garganta.

(Mirada fija sin dejar de abrazarme mi cintura se recarga en uno de mis hombros)

-Nena, recuerdas cómo me presenté ante ti, con acta en mano leíste mi acta de nacimiento señalándote el nombre de mi madre: Mercedes González originaria de Valladolid cercana a  la ciudad prehispánica de Chichén Itzá. Lo hice por temor a tu rechazo, tenía que demostrarte que sí tuve un origen. Estabas rodeada de mis amigos en aquél entonces eran tus maestros, uno de ellos Samuel Gordon Listokin.

Perfectamente recuerdo aquella tarde en la cafetería de tu facultad, te colocó enfrente de mí el doctor Gordon. Volví a presentarme formalmente en los pasillos de la Facultad de Filosofía y Letras, acto seguido, argumentó  el doctor “Es un tipazo” tu intempestiva carcajada y nosotros ¡Qué barbaridad! reaccionamos tardíamente mucha pena me dio, me comporté como un adolescente, fui un bruto no parabas de reír.

Pero esa tarde me dije para mis adentros, el tiempo que me quede de vida, sería para estar contigo. Te conquisté me hiciste ser más joven de lo que ya era. Mi cortejo fue por un año, sí, tu viaje ya estaba programado siempre la partida el abandono me persiguió pero ¡Tú no!, no lo permitiría. Te demostré mi paciencia  con espera fiel  porque  decidí  que serías mía. Aceptaste cartear conmigo, hablar por teléfono en cierto tiempos como dos intrépidos amantes a salto de mata como  la pase muy mal, soy muy desordenado con los tiempos cuantimás con los horarios internacionales, la sude en serio, tuve que pedir un asistente Baruch para comunicarme contigo y en italiano. Te esperé, te recogí en el aeropuerto regresabas con aroma de Roma.

(Aclaro lector, todas esas cartas me las devolvió a su tiempo, las que le envíe como las que me escribió con sus dibujitos)

Normita, te dije  el origen como coloquialmente se dice “infancia es destino” ,  la contra posición de nuestras historias inermes me confirmabas por causalidades. Recuerdo aquellas primeras salidas afirmábamos nuestras vivenciales.  Una cosa puntual es el qué las vive otra el qué las escucha, sentenciábamos contundentemente.

Queridísimo Raúl Renán, te confirmé: Papá hizo el rol de mamá como EL TODOPODEROSO le dio entender soy feliz porque se esmeró. A contracorriente tuvimos conflictos como todos pero estoy aquí,  así como tu tutor te formó. Eres un hombre correcto, padre de cinco hijas, abuelo y éstas conmigo.

El tiempo te dio muchas vueltas querido Raúl Renán te contesté después de esa primera grabación no olvido el color de aquella tarde; estabas tan absorto muy consciente por aquél  el momento, contármelo no como una charla de confesión, sino compartir TODO  tu ser siendo yo tu compañera, cómplice y confidente sentimental. Me enfatizaste que ya lo habías dicho en una de tantas entrevistas pero aquella ocasión sentías la necesidad de platicármelo como tiempo atrás con tu amiga Myriam Moscona esa entrevista tendría un futuro el libro titulado De frente y de perfil y para el Canal 22. Fue con ella por primera vez que te sentiste aliviado para ti fue la mejor entrevista que te hayan realizado me comentabas por su soltura y profesionalismo de tocar estos temas, compartiste todas las desventuras.

Ahora, más tranquila después de tres años de tu partida entiendo, no sólo, era grabar  sino era mi obsequio con una responsabilidad profunda  y tu confianza que me depositaste. Tengo muy clavado en mis pupilas tu mirar de agua pura. Fueron más de veinte años de convivencia y aprender con Raúl Renán para su servidora fue una travesía de vida, mi primera etapa de juventud. Vivimos a contracorriente con valentía rompimos tabúes, encallamos nuevos puertos infectados de hipocresías e insolencias mundanas por ciertas sociedades “moralinas” y “según amistades de parte de él” que se jactaban con habladurías  a sus espaldas, realmente NUNCA LOS TOMAMOS EN SERIO, más yo una joven con tan sólo 19 años pero muy FIRME para combatir diplomáticamente ballestas de las féminas y hombres.  Muchas batallas por la  diferencia de edades (más de 40 años), callando sus leprosas lenguas. Acordamos no vivir juntos porque Raúl  había resistido separaciones con sus anteriores relaciones; la primera de su joven compañera  procreando dos hijas (Gemelas) no las olvidó, una de ellas le dio su primera  nieta  que heredó el amor por la escritura poética, sintió mucho orgullo más por ser yucateca. Después el único matrimonio con el tiempo se divorciaría procreando tres hijas y dos de ellas  lo hicieron  abuelo por segunda,  tercera vez cuatro nietos (dos niñas y dos niños). Con estos antecedentes acordamos, por supuesto, desde el primer momento tener una relación independiente  un compromiso sólido como si realmente hubiéramos firmado “el famoso Contrato Social”, en reuniones laborales, sociales siempre me presentó como su esposa, trate de desempeñar ese rol, aprobado también por mi padre, ambos tuvieron  una relación cordial con mucho respeto. Cumplimos perfectamente por ser dos seres totalmente independientes, maduros conscientes de nuestras vidas con una enorme responsabilidad  y mutua confianza.

Él me preparó correctamente para su desenlace y dejé que caminará hacia su nueva morada.

Termino ávidos lectores. Estos pasajes que el poeta emeritense me grabó en sus últimos cuatro años de vida que sigo (re) escuchando su voz, su esencia de hombre-niño feliz.  Fue M uno tantos  regalos, sus excelsos años, un libro que en cada línea me aclamó su amor, anclado en NORMANDÍA (dos ediciones) mi rostro dibujado por uno de sus queridísimos amigos, el pintor Gabriel Ramírez pero sobre todo UNA VIDA EXTRAORDINARIA le agradecí en cada momento que tenía oportunidad, me miraba con ojos llorosos de felicidad; abrazándome, contestándome al oído “He sido afortunado por tenerte muy agradecido por dejarme ser parte de tu vida”  Raúl sigo transcribiendo el eco de tu voz y afirmando como te lo hice saber: Yo sabré ¿Cuándo?, ¿Cómo? En qué momento narrar tu infancia, juventud y nuestra historia.

Estuvimos ambos de acuerdo, depositó toda la responsabilidad en mí con una cómplice sonrisa, asimismo me redactó una carta con sello firmada con su nombre correcto y completo autorizándome narrar nuestra historia como otras cosas en parte su archivo.

– Normita mi compañera de mis últimos años, ¡No me abandonaste!

Gabriel AvilésRAÚL RENÁN SOSEGAR LAS EDADES, NORMA SALAZAR
read more

UN DÍA INHÁBIL, ROBERTO CARDOZO

No comments

 

Lo que empezó como una convocatoria local, el llamado a un día de paro de mujeres, algo que parecía improbable que sucediera a nivel nacional en este país en el que aún son muchas las mujeres que no se han manifestado en contra de la violencia generalizada de género, se ha vuelto un tema de relevancia en el acontecer diario. Desde las publicaciones de importantes institutos educativos, empresas, hasta la postura que han tenido las instancias de gobierno al respecto, todo se ha vuelto un circo mediático que termina, como siempre, por banalizar el momento histórico.

Hemos leído cómo algunas universidades han “otorgado el permiso” para que las mujeres, estudiantes y trabajadoras, puedan faltar ese día sin que hubiera mayores repercusiones, dejando entrever una especie de compromiso con el movimiento feminista contra la violencia, aunque, en la práctica, no existen políticas institucionales en la mayoría de las escuelas que formen un marco legal de atención y prevención de la violencia, con lo que, los comunicados de solidaridad no dejan de ser meras acciones en busca de protagonismo en este día histórico.

También se ha vuelto noticia el comunicado de la suspensión de clases en el nivel básico en nuestro estado, argumentando preocupación por la seguridad de los estudiantes. Si bien, me parece un argumento sólido, el impacto social del paro se verá, de nueva cuenta, minimizado, ya que los docentes varones, no podrán experimentar el tener que solucionar la falta de las compañeras, con los contratiempos que podemos imaginar. Es decir, el argumento de la seguridad es válido, pero termina favoreciendo a los hombres porque tampoco tendrán que asistir a su centro de trabajo.

En el caso de la institución donde trabajo, las maestras y alumnas no asistirán, pero los hombres aprovecharemos para platicar y reflexionar acerca de temas como el machismo, la violencia de género y las prácticas que nos parecen inocentes que perpetúan este sistema social cada día más violento para las mujeres.

Lo que desee hacer cada mujer, porque hay quienes manifestaron no estar de acuerdo con este paro nacional, es una decisión propia y debe ser consciente. Tanto no se debe juzgar a quien desee parar labores, como a la que desee no hacerlo, cada una tiene sus razones. Pero, los que sí estamos obligados somos los hombres. Estamos obligados a empezar a hacer nuestra parte para que estas situaciones se terminen. Si bien, muchos hombres también mueren, la mayoría muere por causas distintas a la violencia de género, por lo que esta problemática la tenemos que detener nosotros mismos, un hecho que parece difícil.

Difícil y lejana se ve la solución, si seguimos justificándonos en lugar de ponernos a construir nuevos espacios tanto físicos como emocionales, en los que tenga cabida el respeto y el apoyo hacia las mujeres.

Este 9 de marzo, mientras tenemos un día sin mujeres, reflexionemos sobre lo que nos hace falta por hacer como hombres y, pues hagámoslo, que este no sea un día inhábil más.

Gabriel AvilésUN DÍA INHÁBIL, ROBERTO CARDOZO
read more

En Silencio, Alegría Agosto

No comments

Mi cuerpo despojado en luna llena,

horas melancólicas de súplicas muriendo.

La soledad curva el dolor que se alea a la tristeza

y la niebla pretende estrujar la fortaleza.

Noche húmeda de espera enciende tu evocación,

mis manos recogen pedazos del corazón

que llora intimidad.

Besos encendidos como leños, demonios desatados

en impulsos, el deseo que enciende la sangre.

Me ofrezco despojada en la exactitud de mis excesos.

Caricias que se lían en la miel hirviendo de tu sexo,

caigo rendida en último intento sin remedio de olvidarte.

Gabriel AvilésEn Silencio, Alegría Agosto
read more

Elegía por mi hermano, el artista, Gloria Chávez Vásquez

No comments

“La verdadera obra de arte nace misteriosamente del artista por vía mística. Separada de él, adquiere vida propia, se convierte en una personalidad, un objeto independiente que respira individualmente y que tiene una vida material real.”

                                                                             V.V. Kandinsky en De lo espiritual en el arte.

 

Este 17 de febrero se cumplieron dos años de la muerte repentina de Carlos Alberto Chávez Vásquez, quien falleciera de un ataque cardiaco masivo en la ciudad de Las Vegas, Estados Unidos. Carlos A. había establecido su taller de arte y residencia en el oeste americano, después de una época en el este, donde completó sus estudios y aprendizaje de arte en Fort Lauderdale, Florida y luego en el estado de New Jersey donde comenzó su labor artística a plenitud. Es decir, cubrió el ancho e inmenso país de costa a costa. Durante tres décadas realizó proyectos y exhibiciones, mayormente por comisión y su obra fue evaluada y altamente cotizada por los expertos. Los críticos la calificaron de creativa, original y ecléctica. Entre sus trabajos, ahora en propiedad de coleccionistas, se encuentran esculturas, de metal y madera, murales, collages y pinturas. Desafortunadamente, durante todos los años de trabajo arduo, Carlos no se ocupó de promocionar su obra y mucho menos confió a nadie esa tarea. Era su secreto bien guardado.

De pronto, a principios de 2017, convencido de que su etapa en los Estados Unidos ya había terminado, planeó durante meses su regreso a Colombia; compró un apartamento en una de las nuevas torres en Armenia y establecería su taller en la ciudad de Cali. Estaba decidido a trabajar de manera independiente. Entre sus planes estaba la producción de varios murales y esculturas para donar a escuelas e instituciones educativas.

Pero en esas llegó la inoportuna muerte que no cree en nada ni en nadie. Era uno de nuestros temas de conversación y sosteníamos diálogos al respecto. No le asustaban los finales. Estaba listo para cuando terminara su ciclo y prefería que fuera antes de que llegara la vejez. Y así se realizó su deseo, recién cumplido el medio siglo, aunque nunca perdió su aire y actitud juveniles. Disciplinado en su trabajo y relajado en su rutina. Su piel, curtida por el sol del desierto era suave sin embargo, ni una arruga. De estatura imponente, mirada profunda y hermosa sonrisa, luchó siempre por mantenerse en forma física. Expresivo en sus afectos y  excelente escucha. Tenía sus baches, sus pausas depresivas de largos silencios, pero como buen artista se alzaba como el ave fénix, para producir sus mejores obras.

Las portadas de mis libros, iluminadas con su talento, son reflejo auténtico de sus inspiraciones. La de Opus Americanus  es su interpretación libre del ave, complicada, laberíntica, pero hermosa, transformada en una especie de dragón que rumiaba en su mente y se alimentaba de sus emociones. Que salía de su cueva para asombrar las expectaciones de su audiencia. En este caso sus familiares y amigos. Que tenía muchos, pero los disciplinaba y racionaba su tiempo, porque la amistad y el amor más apasionados los tenía con su arte.

Así, convertido en un místico, se aislaba por días y a veces semanas para realizar sus meticulosas y misteriosas esculturas, pinturas o collages, los que emergían como un homenaje a la abstracción de las ideas. En su inspiración, parecía ver en cada pieza, recogida en sus viajes, paseos y caminatas y coleccionadas en lo que Lynn, su amiga y confidente de muchos años, definía como un barn o granero. Ella lo había apodado jocosamente Charlie Barnes.  Para mí, era Charlie Brown, dada su neurosis cíclica, que me recordaba la ansiedad filosófica de Carlitos, el personaje de Charles Schultz.

Las esculturas de metal creadas por CACHV como firmaba sus obras, entre fuentes, figuras y murales tridimensionales, destacan El ángel exterminador, La fuente musical, y muchas otras que adornan las mansiones de los propietarios que comisionaron sus piezas.  Una de sus esculturas de madera encargada por un coleccionista en Estados Unidos fue precisamente la puerta inspirada en La Porte de l’Enfer del artista francés August Rodin; otras fueron La Ballena, un homenaje a Moby Dick y El aeroplano, una oda al origen de la aviación.

Su colección de Mandalas es un magnífico concierto de colores y formas, su gozo en las simetrías del universo las cuales encontraba fascinantes especialmente en el momento del diseño que según él era como buscar pistas para el detective. Sus pinturas evocan la pequeñez del hombre frente al infinito, o la lucha constante ante los instintos. El Autorretrato de un joven que ilustra la portada de Caliwood, mi libro más reciente, y que pintara en su juventud, es un símbolo de la búsqueda de la afirmación del individuo. Una de sus últimas sin embargo, El Hombre Azul, enorme retrato de la madurez  idealizada en su propio yo, el Omega del Alfa que es el del joven, quedó plasmada como una reafirmación de su existencia humana y artística.

De todos los países donde había viajado Carlos Alberto, Irlanda lo fascinó por el exquisito verdor de su Naturaleza. Florencia lo sedujo con su arte renacentista. Pero en Paris respiró el aire a través de las obras de los artistas que dejaron profunda huella en su paso por la vida. La huella de Carlos Alberto Chávez Vásquez fue profunda como artista y ser humano, pero silente. Más que una huella es una luz que brilla y permanece en el éter, que es donde en realidad es eterna.

Gabriel AvilésElegía por mi hermano, el artista, Gloria Chávez Vásquez
read more