Mar Gómez

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Es licenciada en psicología clínica por la UVM, cuenta con maestría en Orientación y desarrollo de parejas COPHAC, doctorada en educación por la UPN Unidad Ajusco. Esta diplomada en danza terapéutica por el Centro Universitario de la Danza, y en quiromasaje terapéutico en ESQUISUR Madrid, España. Se formó como Investigadora educativa en SEP-SEIEM servicios educativos integrados al estado de México y como miembro de la red de investigadores educativos de México REDIEEM.

Piropos, Mar Gómez

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Se los juro que yo no tuve la culpa, ni siquiera probé el  alcohol, nunca me drogué, me cuidaba de no andar por ahí de loca coqueteándole a cualquiera. Mi mamá y mi abuela siempre  decían, cuídate de los hombres, no les des tanta confianza, ni andes de provocativa. Así crecí, ellas me educaron bien.

Después de sepultar a mi padre, mamá decidió que era mejor  mudarnos a vivir al norte, allá hay mucho trabajo, nos va a ir bien, quién quite y hasta después podamos pasar al otro lado a vivir. Ser viuda y mantener a cuatro hijos no era cosa fácil,  por ser la mayor tenía la obligación de ayudar. Tuve que dejar la prepa, allá la retomaría, había que trabajar para ayudarnos y salir adelante.

Entré a  a la maquila, aunque cansada me sentía feliz de ver nuestros  lentos progresos económicos. Hice rápidamente amigas con las que salía los domingos al cine, los sábados presentaba algunos exámenes en la prepa abierta, Como decía mami, ¡ay la llevábamos!, despacio, pero seguro.

Tenía dieciocho años y ganas de tener novio, Jorge me gustaba mucho, era mi compañero en la abierta, aunque lo veía poco, me alegraba su sonrisa, me ilusionaba, sabía que era cuestión de tiempo para que se me declarara.

Recuerdo era  un día común, caminaba hacia al trabajo, cuando una voz masculina se dirigió a mi  rostro adolecente, que  expresaba  sentimientos altruistas y generosos; mirándome de frente dijo:

          “Me gustaría ser lágrima para nacer en tus ojos, recorrer tus mejillas y besar tus labios rojos”

Mis mejillas colmadas de mancebos sentimientos  sonrojaron avergonzadas, emparentándose con la timidez propia de una niña confundida entre la culpa y el placer de sentirse halagada como mujer. Sudoración en el cuerpo y alteración del ritmo cardiaco turbaron repentinamente mí ánimo. Evité mirar a ese hombre, mis labios temblorosos solo emitieron una sutil sonrisa. Era el primer piropo que me hacía un desconocido en esas nuevas calles. Me sentí feliz, era muy romántico.

El mensaje de los labios rojos envuelto como trova metafórica. Quedó desde ese momento de manera contundente tatuado y dulcificado en mi recién estrenada  alma de mujer. Invitación poética a enamorarse del amor; se estremecieron las ambiguas y púberes tempestades. Me compre el primer labial rojo.

El segundo piropo apareció al poco tiempo de usar el arrebol en mis labios, un hombre mayor y diferente  al primero apareció un mal día en mi camino:

         “Con ese culo has de cagar bombones mamacita”

Letras conversivas, palabras humillantes envueltas en ofensa. ¿ Cómo es posible que unos jeans de mezclilla provoquen esa vulgar invasión a la estética femenina?. Detén tus soeces palabras, no son graciosa, le dije con mi mirada. No es comprensible tu risa burlona que roba el amor propio, ladrón de inocencias, atracador de purezas. Como eco intentas prostituir el candor de mi despertar al amor. Perverso cosificador no es halago degradar, intimidar y amenazar. No lo es…

El miedo apareció, se lo conté a Jorge y a mamá, la sonrisa carmín de mi rostro  empezó a desdibujarse. Siempre que podían me acompañaban como soldados, cuidándome de la bestia. El camino a la maquila sin ellos se convirtió en viacrucis dantesco. Cualquier otro atajo para evitarlo, no frenaba el acoso; siempre aparecía vestido de hombre diferente.

Una insultante y violenta frase en arrítmico y patético sonido, llena de escarnio escuche en otra ocasión:

          “Quisiera ser plomero para destaparte el agujero”

Así concebí el delito de ser mujer. Forma infame y siniestra, el sádico sin ningún derecho  el  poco escarlata de mi boca mutilo. Inmovilizadas dejo mis carnes en un violento jalón. Recuerdo el gran dolor cuando me mordió con saña los labios, cuando mancillo macabramente mi cuerpo sin razón. Yo no hice nada mamita, te lo juro, él era una bestia llena de odio y furia, que con impunidad  aún circula camuflageado por las calles. Un salvaje  que destroza sueños adolescentes, un violador.

Ciudad Juárez, pérfida tierra donde mis huesos serán inhumados cuando la osamenta sin labios rojos sea encontrada en ese silencio desolador. Transformada en espíritu volátil,  testifico lo que sucedió, perdóname ya no podré ayudar más en casa.

Quiero que los querubines celestiales me reciban y juntos enviemos para ti piropos de consuelo y amor.

 

Mar GómezPiropos, Mar Gómez
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Apología a mis besos, Mar Gómez

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<<…nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura (…) Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua >>

(Rayuela, Julio Cortázar)

 

Mis besos son míos, nunca serán como los tuyos. Que cada quién hable de los suyos….

Hacer un recorrido por mis besuqueos resulta  un ejercicio divertido, son añoranzas del alma. Revisión de inevitables recuerdos que se asoman sin armadura para contarte de mis amores. Los he tenido buenos, muchos demasiado buenos, malos, regulares y pésimos. Largos, cortos y envenenados, fraternales, pasionales e  históricos; irrecuperables y amorosos, burdos y tontos. Son tan únicamente míos que hacen historia. Himno a mi vida, los que nunca pasaran de moda en mis recuerdos.

Las palabras parecen frágiles y endebles ante los besos, y ¡mira que amo las letras!-, pero nada que comparar, es vulgar y ocioso hacerlo. La unión de dos bocas revolviendo  salivas para hacerla una sola, es  poesía libidinal,  única, personalizada. Esos besos llegan conmemorando la amante carnalidad. He dado y recibido tantos besos como miradas, de esos voluptuosos y mórbidos como  las caricias que se dan con deleite, enrollados en sensaciones de embriaguez, como si admiraran orgásmicamente una obra de arte.

¡AH!…, pero los besos que más gustan, son aquellos que atraviesan el puente abstracto entre dos interioridades trasmutando emociones. Etéreos con soplos de afectos, casi humanos como los sortilegios, los que se dan ensalivando los pómulos, los ojos, el cuello, las manos; Esos que dan los amantes reales, los nietos, los padres, los hijos, los hermanos, el perdón, los que me saben a chocolate en la intimidad.

De los robados, algunos sabrosos otros odiados también hay remembranzas. Los rápidos clandestinos, los falsos y punitivos, involucionados y llenos de miedo, los que  pasan sin hacer renacimiento mejor botarlos al olvido.

Los besos poéticos son bienvenidos, los de  danza húmeda, de oceánica suave espuma, los de textura  meta sensorial,  de energía onírica, de brasas en cascada.

Recibo con amor los terapéuticos, esos que curan el alma, los que llegan para mostrarse, los de mis amigos acompañados de un apachurrado abrazo, los que dan calor consciente, que sanan y adelgazan los males, los que alargan la vida, los que hablar sin hablar.

Que vivan los besos vivos.

Mueran los emoticones.

Mar GómezApología a mis besos, Mar Gómez
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La danza terapéutica en Educación Especial, Mar Gómez

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Trabajar en educación especial equivale a la constante búsqueda de estrategias y adecuaciones curriculares que permitan aprender a desaprender,  saber enseñar de modos diferentes para lograr los objetivos educativos de una población de niños con necesidades educativas especiales; cuidando de no caer en lo asistencial o en la tendencia afectiva de la rehabilitación. El laborar en un nivel tan complejo obliga de manera responsable a la adquisición de nuevas formas de atención.

Era el año mil novecientos noventa y dos, cuando me encontraba bajo tales búsquedas, encontré respuesta en el Centro  Universitario de la Danza (ciudad de México) dónde  realicé estudios de danza terapia. Época en que me desempeñaba laboralmente en la función de psicóloga en una de las antiguamente llamadas escuelas de discapacidad intelectual; proporcionando atención sistémica a los alumnos, padres de familia y compañeros docentes de grupo con apoyo y sugerencias. Esta alternativa resulto  bondadosa y llena de beneficios psicopedagógicos y físico emocionales, fue una forma creativa de expresión propia y un medio de organizar pensamientos y sentimientos para toda nuestra población. Estas escuelas desparecieron y en la actualidad están fusionadas y reconocidas como CAM (centros de atención múltiple), dando atención a todas las  discapacidades y síndromes, haciendo aún más compleja la labor del docente, por lo que retomar esta práctica en la actualidad coadyuvaría a una mejor atención.

En esa época hablar de danza terapéutica para discapacitados era hablar de una disciplina nueva y poco abordada en nuestro país, aunque en países como Estados Unidos de Norteamérica se trabaja desde la década de los cuarenta con excelentes resultados. Las instituciones que se dedicaban a esta modalidad inicialmente fueron los hospitales psiquiátricos. En un inicio la danza terapéutica se utilizaba en pacientes con desórdenes mentales. En el sesenta y seis se forma la Asociación Americana de Danza terapéutica, cuya meta fue la de sistematizar el trabajo de terapeutas, utilizando la danza aunada con la música como instrumento de rehabilitación. En México con la creación del centro Universitario de la Danza se propone en un inicio la carrera de técnico en danza terapéutica, actualmente con valor de licenciatura, al igual que diplomados y talleres, pretendiendo con esto subsanar por una parte y fomentar por otra la utilización de la danza no solo como manifestación artística, ni espectáculo escénico, sino como una forma de catarsis, de forma de vida, de terapia, de medio de rehabilitación física, es decir ver a la danza en su aspecto integral, rescatando de ella sus posibilidades y coadyuvar por medio de esta a la salud física y mental del individuo, contemplando una formación integral de sus alumnos al proporcionar elementos psicopedagógicos, kinesiológicos y técnico artísticos, que proporcionen una visión global del fenómeno y que sea capaz de participar en la rehabilitación integral de las personas que lo requieran.

La danza terapéutica se refiere a la utilización del movimiento corporal creativo, aunado a la búsqueda de un lenguaje no verbal, que permita descubrir el mundo interno emocional y el conocimiento y mejoramiento de la imagen corporal. Es una forma de terapia en la cual se utilizan técnicas de movimientos dancísticos con fines terapéuticos, es decir, con el fin de contribuir al mejoramiento de disfunciones físico-psíquicas en individuos y grupos sociales.

Al terapeuta en danza, le importan los aspectos cualitativos, psicológicos y expresivos del movimiento, sin dejar aspectos del movimiento que van dirigidos a dotar al cuerpo de flexibilidad, tonicidad, fuerza y percepción del ritmo entre otros aspectos meramente físicos. La danza terapéutica tiene dos premisas básicas:

  1. El movimiento refleja estados emocionales internos.
  2. Cambios en la conducta o patrones de movimiento pueden conducir a cambios en la psique, promoviendo la salud física y emocional.

En base a estas dos premisas el terapeuta en danza no es el que enseña movimientos, rutinas coreográficas o “pasos”, es quien motiva al individuo a expresarse a través del movimiento y con ello descubrir juntos el proceso de comunicación, nuevos patrones de conducta, mecanismos de defensa y concientización de algunos procesos emocionales. Una vez descubiertos estos procesos, se abre un mundo de posibilidades para el individuo hacia un crecimiento integral, ya que a través de su propio cuerpo y movimiento se descubre así mismo teniendo la oportunidad de alterar, cambiar o descubrir  viejos patrones conductuales o emocionales disfuncionales; abriendo de esta forma nuevos  canales  de comunicación interna y también hacia los demás.

El uso terapéutico del movimiento se pudo utilizar en alumnos con desordenes de conducta, con problemas físico emocionales, neurológicos o de integración social, en discapacidades de tipo intelectual, motora, visual, auditiva, en síndromes, audición limitada, lesiones cerebrales motoras, en problemas de aprendizaje, de percepciones y/o problemas físicos. El valor terapéutico es la comunicación no verbal, la liberación emocional relajación física, incremento de la conciencia de sí mismo son resultados valiosamente importantes en estas poblaciones educativas.

La danza terapia no es la cura de discapacidades, es una herramienta más de intervención, que no estoy magnificando, que solamente sugiero como posibilidades de uso para los alumnos de escuelas especiales, dada mi experiencia en ello.

Mar GómezLa danza terapéutica en Educación Especial, Mar Gómez
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Letras para tu panóptico mirar, Mar Gómez

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CALAVERAS LITERARIAS 

Una forma irónica y satírica de expresar nuestros sentimientos e ideas a familiares y amigos en vísperas del día de muertos, es sin duda mediante la antigua tradición poética muy mexicana de escribirles una “calavera literaria”. Costumbre de nuestro acervo cultural que surge a finales del siglo XIX, como una expresión critica del pueblo contra la elite porfirista. Versos irreverentes, eminentemente populares, escritos a modo de epitafios retratando a las personas como si ya estuvieran muertas, literatura que usamos para canalizar nuestras  emociones, que en otro contexto difícilmente podríamos hacer

Las formas poéticas más usadas son: pareados (estrofa formada por dos versos de igual o diferente medida, que riman entre sí), tercerilla, cuarteta, quintilla, sextilla, octavilla y décima.

A modo de ejemplo les comparto la dedicada a mi abundante y multiétnica familia.
Recordando cuando compartíamos rimas en las reuniones familiares en estas fechas de bellas tradiciones. Familión que amo “rete harto”.

FAMILIÓN GOMEZ

El jarabe tapatío con mariachis sonó.
Era la huesuda bailoteando, que a la casa de los Gómez entró.
Bienvenida señora muerte dijeron sonoramente Don Celso y doña Angelina, jefes de esta coloquial y singular tribu tapatía.
La espantada dama blanca entró a esa casa, mirando aterrada como el nacionalismo familiar, multiétnico se volvió.
Huicholes y Tamaulipecos bailaban un son.
Españoles y Sinaloenses se empinaban la jarra de jalón.
¡Hay Dios Mío! – que revoltijo de gente se formó.
Guanajuatenses y Michoacanos carcajeaban sin pudor.
Chilangos e ingleses chismorreaban moviéndole al fogón.
La muerte, el cuello giró hacia otro lado del salón.

¡oh sorpresa que se llevó!

Mexiquenses y Queretanos mascando chicharrón.
Zacatecas y Saltillo presentes correteando con el abundante infantil pelotón.
Hasta yucas y cubanos con poesía, salsa y ron.
Cayó abrumada en el piso y Bobby el perro la lamió.
Se levando corriendo espantada, huyendo y diciendo:
Quédense con su convivió, no me llevó a ninguno, me regreso sola al panteón.

Mar GómezLetras para tu panóptico mirar, Mar Gómez
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Carlos Gómez Camuzzo, un hombre que se entrega a las letras sin temores: “Los finales felices no me gustan porque sencillamente no existen”

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Hace  poco tiempo, conocí a Carlos Gómez Camuzzo que fue al programa Los Territorios del Artista a platicar de su obra, desde el primer saludo, hubo una gran química, en parte por su forma de ser tan abierta y por sus orígenes cubanos, esa sinceridad tan infiltrada en los genes del pueblo cubano, por lo anterior, un gusto fue entrevistar a este escritor de cuentos, al cual, estimado lector, les invito a conocer por medio de esta charla que transcribo.

Es un gusto estar contigo Gabriel, te agradezco la invitación y pues vamos a darle a esos cuestionamientos que tienes con todo gusto.

Mi primera pregunta es: ¿Quién es Carlos Gómez Camuzzo?

En efecto, ese es mi nombre, soy de origen cubano, llevo radicando 10 años en México, viví 5 años en la Ciudad de México y 5 en Mérida donde pienso lanzar mis cenizas, por muchas cosas en común, su arquitectura, la idiosincrasia de la gente, la hospitalidad, las bondades del yucateco. No puedo decir lo mismo de la urbe donde estuve pues en ella por la misma cotidianeidad hay una distancia mucho mayor entre las personas. Por eso, decidí radicar aquí, hay muchos nexos y cercanía con mi país que se da desde antes de la antigua colonización española. Mi familia no fue ni pobre ni rica, éramos gente modesta que tenía para vivir, para que vayamos a la escuela, primero, mi hermano gemelo y yo, ambos teníamos mucha competitividad pero se  tranquilizó esa situación cuando llego mi hermana, Te puedo decir que somos muy unidos, una familia amorosa, conocí a mis abuelos, viví con mis padres y respecto a mi educación fue en escuelas públicas pues pertenecimos a la clase trabajadora.

Al volverme todo un adulto decidí irme a varios lugares donde trabaje en diversos empleos hasta que llegue a Mérida y comienzo a ser corrector de un rotativo local.

¿Cómo llegas al taller Hypogeo?

Conocí a este grupo de escritores, paralelamente, al de los Atorrantes; hay miembros de este taller que son Atorrantes igual. No así, los talleristas de  Hypogeo son otra cosa, por ejemplo, el profesor Víctor Garduño, fundador de éste, él es una persona maravillosa que tiene ya 6 años llevando el taller,  no le gusta que se hable de su persona pero tengo que decirlo además de ser un excelente maestro, es una gran persona, No falta nunca a dar la clase, condescendiente con nosotros, entre comillas, pues, nos dice nuestras fallas sin pelos en  la lengua.

Mi siguiente pregunta es respecto a tu forma de hacer cuento, ¿cómo lo desarrollas, tienes una idea primaria que vas desarrollando o  surge de la llamada inspiración?

Mira es una respuesta complicada porque no hay una receta para escribir, no la tengo yo ni nadie, no toda la gente reacciona igual; en mi caso, la idea puede surgir de un título y así  voy escribiendo la idea, a veces tienes la idea completa, en lo personal, me agrada esa forma o te puedes despertar con una idea y redondearla, así es muy fácil sentarme frente a la computadora y hacer el cuento. En otro caso, tengo un pensamiento de posible cuento, lo dejo a medias, posteriormente, se vuelve más complicado ya que tengo que improvisar.

En mi caso, prefiero que me nazca la idea completa de principio a fin.

¿Qué temáticas te gusta manejar?

Generalmente, el humor negro por una razón fundamental cuando el lector lee un texto que escribiste, de una manera cómoda, de buen ánimo y le provocas la risa, la sonrisa, te lleva a que se quede en la historia que narras; por ende, me baso en ese recurso literario. La historia está llena de obras que a partir de lo humorístico hacen un trabajo muy profundo sobre las características sociales de un país o determinadas manifestaciones que afectan a la sociedad. El humor negro se da en mis textos cuando al final trato de impactar al lector ya sea con una muerte, una tragedia, una acción violenta o el desamor, la moral que ya se perdió;  todo en su conjunto hace que los lectores terminen en la reflexión. Los finales felices no me gustan porque sencillamente no existen.

¿Qué proyectos literarios tienes para este año que ya casi finaliza o para el próximo que está casi a punto de iniciar?

Mira tengo más proyectos que vida, sin embargo, déjame hacer un paréntesis, en mi vida pensé escribir para otra persona que no fuera para mí; siempre escribo por la necesidad de hacerlo pero nunca para una tercera persona.

De hecho viene una antología y mis compañeros han sido los culpables que publique, por lo comentado anteriormente, no por un acto de egoísmo pues todos hemos estado en diversas actividades de lecturas, editores, de  lo anterior, percibieron que a la gente le gusta lo que escribo.

Ellos por medio de sus premisas me han convencido de que los de a conocer. A partir de ahí descubrí la función de la literatura a mover mentes, hacer mejores o peores personas.

Obvio, sigo escribiendo igual pero con un interés más enfocado a la sociedad; como con mis historias puedo hacer que la gente se sienta mejor.

Tienes más de cincuenta textos listos para editar, entre ellos, ¿hay alguno especial o favorito tuyo, el más querido para ti, el mejor tratado por la crítica?

No, ni una cosa ni la otra, para mí los primeros cuentos son los peores debido a mi constante aprendizaje, siempre veo a los últimos mejor que los anteriores y cuando veo si alguno de los últimos no es bueno, simplemente lo deshecho; siempre trato de estar en la autosuperación constante.

Para finalizar esta charla, me gustaría saber: ¿aparte del humor negro has escrito sobre otros temas?

Claro, lo he realizado, he escrito sobre otros temas porque no me gusta encasillarme, no quiero parecerme a esos literatos que consiguen una formula exitosa desde el punto de vista mercantil, ocasionando en ellos hacer libros repetitivos que de tanto serlo, los dejan de leer.

Gabriel, a mí me gusta el ensayo pero éste requiere una investigación muy amplia porque es de opinión y nadie puede opinar sobre algo que desconoce o no tienes la información necesaria, sin embargo, confío en hacer textos ensayísticos.

Asimismo, sí, he publicado cuentos de contenido social, eróticos como en la antología de los Atorrantes, sin embargo, en proporción con los de humor negro son mucho menos.

Mar GómezCarlos Gómez Camuzzo, un hombre que se entrega a las letras sin temores: “Los finales felices no me gustan porque sencillamente no existen”
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