LA EXPIRACIÓN, NORMA SALAZAR

No comments

La expiración es una evidencia que perennemente ha estado vigente en toda historia de nuestra humanidad, cada sociedad brinda sus dispares enfoques y reacciones ante la muerte y ésta se especifica a su posición del mundo, su disertación es una médula de interés por disímiles disciplinas entre las que destacan como la sociología, la teología, la antropología, la literatura y la música por nombrar algunas. La Edad Media la expiración comprende un ciclo muy extenso, es decir, diez siglos; el siglo V al siglo XV, en todo este tiempo, el valor de la palabra muerte ha tenido diferentes connotaciones y designado distintas situaciones.

En la Edad del Medioevo, la expiración se observa como un todo, en una inicial compulsión es necesario ejecutar una división entre la “Muerte Cuantitativa” (muerte biológica, física y demográfica) y “Muerte Cualitativa” (reanudes y sentimientos ante la muerte), partiendo de estas dos premisas referentes a la expiración, podremos señalar diferentes lecturas entorno a la muerte.

Para la ideología de “Nueva Historia” fundamentalmente estudiada por Jacques Le Goff, George Duby y Roger Chartier aclaran un análisis sin olvidar a la historia misma, éstos pensadores franceses van a entrelazar a las otras historias como la historia de la literatura, arte, sociología, antropología, teología y la demografía llevándolas a su Historia de las Mentalidades. Las lecciones pertinentes a la expiración, se pueden clasificar de forma ternaria:

  • La Expiración. Mort a I`actif: sucesos independientes a nuestra voluntad que ponen fin a nuestra existencia. Sí, una expiración o muerte que coexiste en otros decesos; Muerte en función del Discurso que se haga sobre la muerte-mágico, religioso, cívico, filosófico Mor tau passif.
  • Muerte asumida, ésta es considerada como una traslación, es también una muerte instaurada por el Discurso ideológico de la jerarquía eclesiástica romana, déjeme acentuar cordial lector. Las guías morales representan a la muerte biológica, la muerte física “Natural”, que es suprema frente a la muerte “Espiritual” la auténtica expiración.
  • El Deceso vivido; gestos y ritos de la enfermedad de la agonía a la tumba del Más Allá. Compasión ante la Mort au reflechit: una muerte interior, propia y tipificada con la aflicción está relacionada a la Literatura Macabra al final de la Edad Media.

 

Ahora bien, para el mundo Occidental la expiración tiene sus bemoles, fue en el medioevo que la “Muerte natural” en oposición a la “Muerte violenta” era vista como algo tan natural ya que el fin terrenal de  todos los hombres y universal pues era una causa del pecado original. La idea de que alrededor se encontraba a todo momento la muerte es también una ideología que encontramos en los Himnos mortuorios cristianos “En medio de la vida nos hallamos rodeados de la muerte”

Alfonso X, el Sabio en la General Estoria,  siglo XIII hace una cavilación sobre el fallecimiento de  Alejandro y refuta que “El relámpago de la muerte es relámpago que no miente, a sus rayos son rayos que no yerran” y su sobrino Don Juan Manuel en El libro de los Estados del siglo XIV, replica en un sentido idéntico de la muerte “Por razón que los homes son compuestos de los cuatro humores que se hacen de los cuatro elementos” y por el hecho de que “Grant es el poder de Dios, es Grant es su nobleza que a comparación non vale más un home que otro”, La “naturalidad” de la defunción en este caso proviene de establecer un final en el mundo terrenal donde cohabitan los hombres ulteriormente de nacer, crecer y envejecer. En la antigua y en la Alta Edad Media preexistía la “Muerte domesticada” esto radicaba en intervenir toda índole de reacciones en la población ante la muerte. La expiración era meditada como algo familiar, próxima, mitigada e impasible una perspectiva contraria a la “Visión contemporánea” identificada por el miedo que aviva. En la baja Edad Media, siglos XIV y XV se observa una evolución del sentido de la muerte en El otoño de la Edad Media de Johan Huizinga detalla la melancolía y explica que la imagen macabra de la muerte se debe más bien al gran amor vehemente que sentían los medievales por la vida y el horror por la descomposición del cuerpo terrenal, conlleva a una honda reflexión de íntima conciencia por la pérdida, dicen los textos de Roger Cartier en Arts moriendi de los siglos XV y XVI. El mundo mortuorio es una representación está vinculado a una nueva imagen del mundo, aquí, da inicio las otras disciplinas que acompañan y  trastoca la “Muerte propia” sí, es “Morir de la propia Enfermedad”,  surgen iconografías y obras de arte del bien morir. La relación ante la crisis demográfica del siglo XIV resalta las epidemias, pestes, hambrunas en representaciones muy complejas. Asimismo el fenómeno de sensibilización e individualismo se subraya en los siglos XIV y XV por lo que es viable atestiguar que el año de 1348 se activa al cambio partidario de época atrás y un futuro contexto se beneficia al arquetipo de perspectivas en la correspondencia vida-muerte.

La congoja de la población de los siglos XIV y XV ante la muerte no es por la desaparición física de los ascendientes reales sino por la pérdida de los Patres, de los ancestros, del lazo penetrante con la pretérita autoridad. Asimismo las compasiones ante el deceso se atañen con la distinción de la Teología esos “dos lugares” y la quimera del citado Purgatorio en el siglo XII, este “tercer lugar” donde por supuesto confluía la vida del hombre. El hombre es la creación de Dios es visto radicalmente como algo profano, esta realidad de carne y hueso con su temperamento individual, sus impulsos y pulsaciones, es, una nueva visión e inicio donde la vida se  revela de otra condición, es decir, cuando en el pasado se le consideraba, sólo como un traslación hacia una vida sobrenatural por lo que la Historia como la propia vida del ser humano legitimo se dispersó en un microcosmos.

Por otro lado concurren evidencias que se apartan de la invocación “Espiritualidad” e indican a la expiración como algo “más vivido”, “más sentido” interiormente del humanismo  lo podemos leer en obras de Dante que resalta  a la “Muerte villana” en Petrarca la “Muerte cruel” y  en Juan Ruiz. Arcipreste de Hita una “Muerte desmesurada” Término ávidos lectores escribiendo con cavilación de estos que estamos viviendo. Tenemos un compromiso en éste mundo, exclamado hogar en él habitamos en estos tiempos tremebundos, la naturaleza  (flora y fauna) con sus fenómenos espontáneos e indescriptibles nos ha demostrado  que están más vivos que siempre han estado conviviendo entre nosotros. Nos olvidamos que convive este hábitat y sienten como los seres humanos,  porque son seres vivos. Estos tiempos de guardar, hagámoslo sin  olvidar una reflexión profunda de  cómo somos y lo qué seremos, hubo un ANTES y vendrán un DESPUÉS…

Mérida, Yucatán, 1974. Escritor, promotor cultural, poeta, productor de televisión y radio, locutor, conferencista y editor. Autor, entre otros libros, de "Presagios", "Cartas para la hoguera" y "A la deriva del infinito".

Gabriel AvilésLA EXPIRACIÓN, NORMA SALAZAR

Related Posts

HABITUAL ASFIXIA

Esta tarde, la añoranza invita al pasado A quedarse en las esquelas de mi memoria Así, mi abuela resurge cantando algún bolero Mientras recorro su casa Hoy, derruida por esquiva herrumbre   Todo se deslíe en agua Y en esa agua queda mi infancia Jugando con espectros aún en el anochecer Trato de rescatarla Vociferando

LA MORTANDAD DEL TIEMPO, GABRIEL AVILÉS

1 Me siento como un dios fallido Observo a mi alrededor y la soledad se agudiza La muerte ha borrado el nombre de países No reconozco  fronteras Ahora el mundo se confina en las paredes y su moho Cuántos hermanos dormidos para siempre No hay resurrección posible 2 Los difuntos no reconocen a sus familias

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *