Las Manijas del Tiempo, Gabriel Avilés

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Me pierdo en las manijas del tiempo, como otros, como todos, como el caído ante la perversidad de una página que acumula ideas no confesables mientras nirvanas cuánticos aíslan mis elegías mal llamadas lamentaciones hasta asirme al ovillo de un tango sin memoria, a esa nota que nunca fui ni seré.

Me desintegro en llamaradas de una símil galaxia, mi cuerpo, nebulosa cubierta de lirismos, abrazado por un desvalido padre y una amante mulata, quien espera en el puerto de los decibeles a su hermano, así, cumplir la sentencia del incesto tal como en la historia del film en blanco y negro pero sin escena de remordimientos.

Hemorragia interna, mi epitafio, siempre amanerado por ángeles en copulación a pesar de saberse inhumanos con el eufemismo de las llagas mientras calles acuchillan mi carótida con navajas de segundos en erosión continua. Centésimas de eras evocan mi lado femenino, soy el Ying y el Yang en el plenilunio de este post Bing Bang sin jerarcas.

Relojes se disparan contra el suelo, muñecos de guiñol apresuran la horca, mostrándose en un reality show donde el protagonista es un sujeto con el chip del indigente en crucifixión. Ningún designio se detiene y las termitas carcomen el simple tic tac de la indiferencia. Calendarios se desvanecen en la hibrida ausencia y el oráculo de los telediarios avizoran el fin del universo, noticia del penúltimo minuto, me autoexilio a la esquizofrenia, ahí, de manera post mortem, libero al pasado del presente y el presente se trasmuta en la pesadilla de un mundo que vive al azar y no bajo la tutela de un cronómetro olvidado por Dios en un futuro enclaustrado en la absurdez de la ceguera y mi atemporal código Morse.

Mérida, Yucatán, 1974. Escritor, promotor cultural, poeta, productor de televisión y radio, locutor, conferencista y editor. Autor, entre otros libros, de "Presagios", "Cartas para la hoguera" y "A la deriva del infinito".

Gabriel AvilésLas Manijas del Tiempo, Gabriel Avilés

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